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    01.08.2012

    Hasta siempre, Collao

    Por fin llego la confirmación de la noticia. En su última visita a nuestra zona, el Presidente Piñera (¡Vade retro, mala suerte!) visitó la zona para anunciar la “manito de gato…, de tigre, de león, y de todos los demás animales de la selva” la profunda remodelación que se llevará a cabo en el Estadio Municipal de Concepción “Alcaldesa Ester Roa Rebolledo”, mejor conocido como “el Estadio de la Avenida Collao”. El nuevo estadio, con capacidad para 33 mil personas cómodamente sentadas, tribunas techadas y todas las reglamentaciones exigidas por FIFA, es clave en la postulación de la ciudad como sede de la Copa América 2015 e, incluso, podría representar un verdadero atractivo turístico. Pareciera que la propuesta no tiene puntos bajos, pero en realidad hay un “problema” que iremos asumiendo con el tiempo: los días de “el antiguo Estadio Collao” están contados.

    Hace unos 2 o 3 años, me tocó escribir una pequeña reseña sobre “Collao”. En esa oportunidad, hice ver que el estadio no era tan desagradable como muchos lo pintan. Es cierto, en días de invierno hace más frío dentro que fuera del recinto, los tablones dejan mucho que desear y en algunos lugares las grietas son del porte de una pelota de fútbol, pero la mística de un lugar no se define por su apariencia, sino por el valor que le otorgan las personas. ¿Cuántos niños habrán visto su primer partido en “Collao”?, ¿cuántas parejas se habrán conocido allí? (esa última pregunta va dedicada a Valeria y Felipe), ¿cuántas alegrías se habrán vivido en esos viejos tablones?, ¿cuántas lágrimas se habrán derramado en el piso de concreto? Son preguntas que no tienen una respuesta fija, pero que reflejan lo importante que fue “el estadio Collao” en la vida de los penquistas.

    La construcción del nuevo estadio empezará en algunos meses, y luego de ello, una parte importante de la historia moderna de Concepción cambiará para siempre. Pero esa es otra historia… Mientras tanto, los invito a recordar con cariño a ese estadio que, a pesar del deterioro, supo cobijarnos durante 50 años.

    ¡Hasta siempre, “Collao”! Te extrañaremos.