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    02.01.2013

    Concepción y su eterno trauma

    Dicen que, en realidad, las crisis son oportunidades. La idea de no echarse a morir y, desde las cenizas, tomar la decisión de crear algo mejor es bastante idílica y admirable. Sin embargo, no es necesario llegar al caos absoluto para generar una nueva realidad. En el caso de Concepción, ciudad que tiene una asombrosa capacidad de asumir y olvidar sus defectos, esta última idea cobra sentido. Casi podría decirse que nos acostumbramos a los desastres, descartando de plano la posibilidad de generar una nueva ciudad, producto del pesimismo que caracteriza a la sociedad penquista.

    En mi primera columna para SoyConcepcion.cl, deslicé algunas ideas sobre lo que podría significar la Copa América 2015 para Concepción. Tomando en cuenta el dinamismo que experimentan las ciudades que albergan competiciones deportivas masivas (JJ.OO. de Londres, ODESUR de Medellín, etc.), era lógico pensar que se podría aprovechar esta instancia para presentarnos como una urbe moderna, a tono con el título de “la segunda ciudad más importante de Chile”.  Pero la autocomplacencia pudo más, ya que, al parecer, sólo basta con un estadio, un aeropuerto y un par de hoteles para recibir a los miles de visitantes que tendremos en 2 años más. No somos una ciudad turística, estamos mal preparados para recibir un repentino flujo de turistas, no tenemos una cartelera cultural ni grandes atractivos turísticos que satisfagan a las personas que quieran conocer la zona (y si los hay, la conectividad vial deja mucho que desear), pero nada de eso importa para las autoridades. Total, “en el camino vamos viendo”

    Esto me lleva a reflexionar sobre el reciente traslado del Peaje Chaimávida. “¿Y qué tiene que ver eso con la Copa América?”, podrá pensar usted. El punto es que, al igual que la competición deportiva, el cierre de Chaimávida representa una oportunidad más para proyectar la ciudad que deseamos, más armónica, integradora y lógica. El problema es que, tomando en cuenta que somos especialistas en desaprovechar nuestro potencial, es probable que nos llenemos de urbanizaciones sin sentido, que terminarán congestionando una ruta importante para la ciudad y la intercomuna.

    Así como las ciudades medievales derribaron sus muros para poder crecer, Concepción ha conseguido eliminar una barrera que frenaba su crecimiento. Espero sinceramente que el futuro no nos haga añorar el encierro.