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    24.04.2013

    Poco ferrocarril, poco aprecio

    Lo reconozco, tenía una deuda pendiente con este blog. En mi defensa, puedo señalar que no quise “escribir por escribir”, por el simple hecho de cumplir con una determinada agenda, así que esperé un tiempo hasta que apareciera un tema relevante, que propiciara el regreso a este espacio. Y así pasaron los días… Hasta el pasado domingo.

    Hojeando la edición dominical del Diario El Sur, en la página 3 del Cuerpo de Reportajes, di con una columna de opinión escrita por el académico Roberto Schovelin (UBB), acerca del poco aprecio que se demuestra por el ferrocarril. Mediante cifras y datos, el Sr. Schovelin señalaba (y con razón) que se comete un error al no dar mayor importancia a este medio de transporte, sobretodo en una zona tan congestionada como la nuestra. En ese sentido, coincido plenamente con él.

    Sin embargo, al referirse acerca de “el poco aprecio al ferrocarril que se evidencia en la comunidad, el Sr. Schovelin equivoca su enfoque. Pienso que no es posible pedirle a la comunidad valorar un medio de transporte que no le es útil, cuya historia reciente ha estado llena de desmantelamientos, malversaciones y reformulaciones. En ese contexto, las personas no tienen más opción que copar las calles, avenidas y autopistas para lograr movilizarse, lo que perjudica a la fluidez del tránsito vehicular, produciéndose la inevitable congestión vehicular en múltiples puntos de nuestra red vial. De más está decir que, ante esta realidad, el título de “Santiago chico” lo tenemos más que merecido.

    En mi opinión, la columna del Sr. Schovelin debió apuntar hacia la consideración del ferrocarril como un medio de transporte que ayude a descongestionar nuestra Pencópolis, mejorando y ampliando el Biotren, implementando conexiones efectivas entre la red ferroviaria y sectores apartados de las estaciones (comenzando por el centro de Concepción), y, por qué no, teniendo presente proyectos innovadores como el tranvía urbano. Es cierto que, a menos que se hable del Metro de Santiago, los recursos son escasos, pero al menos se pide que exista la voluntad de las autoridades y “líderes de opinión” para pelear por algo que es justo.

    La comunidad penquista anhela un tren urbano que cumpla con las grandes expectativas generadas a mediados de la década pasada. Sólo cuando se cumplan las promesas, podremos apreciar de una mejor manera al ya mítico ferrocarril chileno.