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    02.06.2013

    Las cenizas del Mercado

    mercado concepcion

    Era un domingo cualquiera en la ciudad de Concepción. Como tantas otras veces, me preparaba para ver a mi querido Deportes Concepción en el Estadio Collao y, de paso, redefinir una vez más el significado de la palabra “sufrimiento”. El partido empezaba al mediodía, y, siendo las 11:40 hrs., el taxibus pasaba frente al Mercado, por calle Maipú. Hasta ahí, todo iba bien.

    Llegué a las puertas de Collao faltando 5 minutos para las 12. Mientras esperaba que avanzara la fila para entrar al estadio, todas las miradas voltearon hacia un camión de Bomberos, escoltado por motoristas de Carabineros, que avanzaba raudamente en dirección al centro de la ciudad. Obviamente, la original idea “tiene que haber un incendio en alguna parte” cruzó por las cabezas de todos los que aguardábamos nuestro turno para ingresar al recinto, pero las ganas de ver el partido transformaron esa preocupación en una simple anécdota. Finalmente, pude completar el ritual del registro del Plan Estadio Seguro y ubicarme debajo de las casetas* casi al filo del pitazo inicial. En ese instante, nadie tenía idea que, eventualmente, el partido pasaría a segundo plano.

    Corrían los primeros 10 minutos del encuentro, y el panorama en cancha no parecía auspicioso. De repente, sin mediar aviso, una de las tantas personas que continúan la antigua tradición del hincha “con la radio pegada en la oreja” suelta una frase que no dejó a nadie indiferente:

    - Se está quemando el Mercado.

    Lo que vendría después es una serie de conjeturas y suposiciones al más puro estilo de Salfate. Al menos en el sector donde estaba, todos llegamos a la conclusión que el incendio no había sido “accidental”. Por supuesto, ninguno de nosotros era una autoridad en la materia, pero, luego de 20 años de litigios judiciales y enredos administrativos, creo lógico que la primera impresión de cualquier penquista más o menos informado sea tan lapidaria. Mientras tanto, y ya que el partido no ofrecía mayores emociones, varios de los presentes comenzaron la búsqueda de imágenes del siniestro en sus smartphones. Las fotos mostraban que la cubierta en forma de arco ardía incesantemente, y que el peligro de propagación hacia otras manzanas era latente. Sin duda, el problema era más grave de lo que pensé en un principio, lo que pude avalar una vez que volví a casa y noté que la mayoría de los noticieros nacionales informaban en vivo acerca del incendio en el Mercado de Concepción.

    Sin embargo, lo que más me impactó ese día no fue la noticia, ni las fotos. Ese domingo, cuando el primer tiempo del partido estaba en su etapa final, las cenizas del Mercado comenzaron a caer sobre el estadio. Esa era la demostración material de lo que se vivía a unas 20 cuadras de distancia, donde habían personas que trataban de rescatar lo que pudieran, mientras veían cómo su fuente laboral quedaba en ruinas. Además, no podía obviarse que una gran parte de la historia de Concepción se estaba perdiendo entre los escombros, acrecentando el trauma del Terremoto de 2010, del que aun no nos recuperamos del todo.

    Es cierto, el antiguo Mercado no era motivo de orgullo, y debemos reconocer que, hace 1 mes, la idea de demoler y construir algo completamente distinto era bastante aceptada. Pero, como muchas cosas en nuestra vida, tuvimos que perder el Mercado para aprender a valorarlo. Si algo podemos rescatar de este incendio es que la comunidad penquista no aceptará que la cuadra entre Freire, Rengo, Maipú y Caupolicán sea ocupada por un proyecto distinto al viejo y (ahora) querido edificio en forma de hangar, más conocido como el Mercado Central de Concepción. 

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    * : Tribuna adyacente al Regimiento. Conocida en otros estadios como “Tribuna Pacífico”, representa la ubicación de “Galería” en la bandeja superior de Collao.