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    16.07.2013

    TropiConce

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    Cuando era niño (léase “Multimarket”, “Farmacias San Pedro”, ramadas de “Ferbio”, taxibuses de distintos colores, etc.), se sabía que el período de lluvias podía adelantarse y empezar a fines de Marzo, pero lo más seguro era que lloviera en Abril. Luego, los temporales se mantendrían más o menos constantes hasta Junio, que era donde comenzaba el verdadero invierno. En Agosto, las precipitaciones comenzaban a morir, y se producían esos extraños días donde llovía y salía el sol al mismo tiempo. Todo seguía así hasta Septiembre, donde el hecho que el día 13 o 14 estuviera soleado no garantizaba un 18 despejado, ya que casi siempre se dejaba caer por esos días el último temporal del año, arruinando en parte las Fiestas Patrias penquistas.  En algún momento de nuestra existencia, y por un motivo inexplicable ¡maldito calentamiento global¡, el clima se desordenó y todos nuestros parámetros se fueron a la c… bien lejos, lo que transformó a nuestro querido “Conce” en “TropiConce”, un pedacito del trópico ecuatorial en medio del cono sur americano.

    Si bien este neologismo se refiere a que un día soleado puede cambiar a lluvia torrencial en cosa de minutos y viceversa, hoy por hoy es perfectamente aplicable a los problemas que tenemos como ciudad para concretar ciertos proyectos de vital importancia. En otras palabras, en TropiConce nada es seguro. Ejemplos, hay varios.

    Cuando se anunció que la Copa América 2015 sería en Chile, lo más lógico era pensar que Concepción sería una de las sedes. El problema es que, a pesar de ser “la 2ª ciudad de Chile” (cosa que es discutible, pero ese es otro tema), nuestro estadio dejaba mucho que desear, por lo que se necesitaba prácticamente construir uno nuevo. Luego de innumerables idas y vueltas, se anunció que, por segunda vez, el proceso de licitación para la remodelación de Collao terminaba de manera insatisfactoria. ¿Se construye o no se construye el estadio? Y, si la respuesta fuera positiva, ¿alcanzará a terminarse a tiempo para acoger la cita futbolística más importante del continente? Cuando ni siquiera el alcalde de la ciudad tiene certeza de lo que pasará con el estadio que administra, el anuncio de recursos-parche no es suficiente para calmar las inquietudes.

    El incendio del Mercado Central de Concepción resultó ser un capítulo más de la turbia historia que ha vivido el recinto durante los últimos 20 años. De manera inocente, todos pensamos en que este hecho marcaría el fin de los eternos litigios judiciales y que en el futuro se construiría un nuevo Mercado, digno de mostrar a esos parientes de otras ciudades que ya están aburridos de ver el Arco de la UdeC y la Laguna de los Patos cada vez que nos visitan. Y así parecía ser, hasta que apareció la declaración de Monumento Histórico. ¿Se hace más complicada la reconstrucción con un Mercado que ahora es oficialmente un Monumento? Al menos así lo cree nuestro alcalde, lo que pone en duda la participación de la Municipalidad como garante en el proceso de reconstrucción y, de paso, reaviva el eterno pleito judicial entre los locatarios. Es decir, estamos como al principio, con la salvedad que nuestro Mercado paso de tener una apariencia ruinosa a estar definitivamente en ruinas.

    En algún momento, Concepción fue una ciudad donde existían certezas. Hoy, sin embargo, reina la incertidumbre. Asumo que el clima es inmanejable, pero si me dicen que el destino de edificaciones fundamentales de la ciudad también es parte del azar, honestamente temo por nuestro futuro.