Invita a tus amigos a usar nuestra aplicación

Usan la aplicación de soychile.cl

    17.09.2013

    Nuestro 11 de Septiembre

    OLYMPUS DIGITAL CAMERA

    Durante las últimas semanas, los habitantes de esta larga y angosta faja de tierra hemos sido parte de una masiva clase de Historia de Chile. La conmemoración de los 40 años del Golpe Militar del 11 de Septiembre de 1973 hizo que prácticamente todos los medios de comunicación nacionales (y algunos internacionales) desempolvaran sus archivos para retransmitir los detalles que marcaron ese fatídico día, lo que para algunos constituyó un “exceso de información” que sólo perjudicaba los intentos por alcanzar la tan anhelada reconciliación nacional, mientras que otros creyeron ver en esta acción un poco de justicia divina por parte de los medios que hace 40 años optaron por mirar hacia otro lado y avalar al Régimen. Más allá de lo que piensen los protagonistas de esa fecha, creo que la opinión de mi generación con respecto a estos acontecimientos no ha sido muy tomada en cuenta. En ese sentido, me pregunto ¿de quién es la culpa que ésto suceda? ¿Hemos estudiado en profundidad lo que pasó ese día, como para exigir ser parte de la discusión? Y, si hilamos más fino, podemos preguntarnos algo sumamente importante, ¿realmente nos interesa saber lo que pasó en “nuestro” 11 de Septiembre?

    Como integrante de la generación de la eterna transición, esa que en plena “democracia” estudió historia con libros que terminaban en el año ’72, siento que aún estamos confundidos con respecto a lo que pasó. Muchas veces nos quedamos con las experiencias familiares, el pensamiento de nuestro círculo más cercano o un reportaje cualquiera que aparece en TV, sin cuestionar demasiado estos puntos de vista. No obstante, si caemos en la comodidad de repetir opiniones ajenas, nos cerramos a la oportunidad de cuestionar nuestra propia Historia, derecho irrenunciable que cada generación tiene con respecto a las anteriores. En este punto, las generaciones del ’73 o del ’88 suelen descartar nuestra visión, alegando que ni siquiera habíamos nacido en ese entonces. Sin embargo, ¿qué sería de la Historia si no se pudiera hablar de épocas anteriores a la actual? Es por ello que debemos asumir que nuestro pensamiento es tan importante como el de aquellos que presenciaron el sufrimiento y la miseria humana de esos años.

    Como mencioné al principio, hemos sido parte de una masiva clase de Historia de Chile. Si fuimos capaces de tomar apuntes y prestar atención, el Chile del futuro estará un paso más cerca de ser ese país ideal que todos soñamos.