Invita a tus amigos a usar nuestra aplicación

Usan la aplicación de soychile.cl

    23.06.2014

    La “Roja” de todos

    chile españa
    (Por Daniel Chávez)

    Debo reconocer que lo primero que llamó mi atención ese día fueron los furgones escolares. Parecía que el febril ambiente mundialero había contagiado a una de las actividades más estresantes en la historia de la humanidad (¡por Dios que hay que tener paciencia para ser “tío”!), transformando a los cotidianos vehículos amarillos en verdaderos buses de la “Marea Roja”. Y, en estricto rigor, eso es lo que representaba el 99,9% del parque automotriz nacional a esa hora. Todos pretendían llegar rápido a sus casas para ver en vivo y en directo si la Selección Chilena sería capaz de eliminar de la Copa del Mundo al vigente campeón, España. La ciudad y el país estaban expectantes.

    Faltaba poco más de 1 hora para el pitazo inicial y tomé el taxibus para ir desde Hualpén a la Universidad del Bío-Bío. No alcanzamos a llegar a Colón cuando el chofer y su amigo ya tenían prácticamente armado el equipo que Jorge Sampaoli iba a parar en el Maracaná. Los pasajeros pretendíamos no escuchar aquella charla digna de Guarello y Schiappacasse, pero en realidad todos estábamos atentos a la posibilidad que el chofer tuviera alguna noticia de último minuto con respecto al 11 inicial. No es que uno sea copuchento…  

    La máquina continuaba abriéndose paso entre un centenar de autos con banderas chilenas al viento, múltiples bocinazos y peatones caminando más rápido que de costumbre, haciendo su cuota anual de running para llegar sin problemas a su destino. Y, obviamente, el chofer y su amigo continuaban poniendo y sacando jugadores del 11 inicial, al paso que especulaban con el pobre rendimiento del debut español ante Holanda. En ese punto, la frase (referida a los españoles) “no, si les va a costar” sonaba más realista que arrogante. Había confianza en lo que pudiera realizar la Roja.

    Y es en este punto donde me quiero detener un momento. Es admirable cómo un simple grupo de personas puede cambiar nuestra manera de ser. La autoridad con la que han jugado este Mundial ha hecho que nosotros mismos estemos más confiados, alegres e incluso desafiantes. Desde mi humilde ventana, fue notable observar tantas caras contentas, reflejando la esperanza de un buen cometido. En estos días, es fácil caer en el lugar común del macho que ha caído en el trance del “modo Mundial”, pero se olvidan aquellas personas que el fútbol es mucho más que 1 pelota y 22 jugadores.

    Eventualmente, pude llegar a mi destino (digamos que tanto el chofer como su amigo tenían muchas ganas de dejar la máquina en el terminal), y lo que pasó después ya es sabido por todos. Para mi, lo rescatable de ese día no fueron los goles ni la clasificación, sino ese sentimiento de alegría colectiva que nos invadió cuando finalizó el partido. Por algunas horas, parecía que nada era imposible para este país, al que le cuesta tanto “creerse el cuento”. En fin, el fútbol y las emociones que produce… Algo tan incomprensible como un día soleado en pleno mes de Junio. Quizás por eso el sol reinó durante ese glorioso Miércoles 18 de Junio.