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    18.03.2015

    Lo que REC nos dejó

    A menudo, se dice que sobre gustos no hay nada escrito, frase que tiene bastante lógica. Aún así, independientemente de la música que nos guste escuchar, todos los que vivimos en esta ciudad debemos reconocer que el festival “Rock En Conce” (REC) marcó un cambio en la vida cotidiana de este rinconcito de la orilla norte del Biobío. A estas alturas, ya deben haber leído muchos comentarios especializados sobre el gran nivel de las presentaciones, visto cientos de fotos en redes sociales y escuchado a sus amigos decir que “¡estuvo la raja!” (?), pero, una vez pasado el tiempo, creo que es bueno realizar un balance sobre algunas de las cosas que nos dejó la primera edición de REC.

    La “capital del rock chileno” está más vigente que nunca

    Personalmente, prefiero mencionar “capital” en vez de “cuna”, ya que el rock chileno tenía bastante historia antes que los sonidos penquistas viajaran a lo largo y ancho del país. Además, si algo logró REC es confirmar que el título de “capital” no nos queda chico. El pasado, presente y futuro de la música de Concepción se dio cita en un concierto inédito, combinando distintos estilos que reunieron a un público diverso, con una gran producción que no tuvo nada que envidiar a los eventos masivos santiaguinos. Más allá de la lógica atracción que generan las bandas consagradas, quedó claro hasta para los escépticos (entre ellos, su servidor) que al penquista le interesa escuchar la música de su ciudad. Y mientras exista ese interés, las bandas seguirán surgiendo.

    Un nuevo espacio para la ciudad

    Si bien el Parque Bicentenario tiene ya unos cuantos años, su emplazamiento entre la línea férrea y el río (¿y el soterramiento, para cuándo?) impide su masificación, comparándolo con lugares similares como, por ejemplo, el Parque Ecuador. Sin embargo, el Bicentenario logró recibir a más de 20 mil personas, y de paso probó ser un espacio propicio para este tipo de eventos, en contraste con el citado Parque Ecuador, con mayor arborización y, por ende, menores comodidades a la hora de observar un escenario que pudiera estar a bastantes metros de distancia.

    Es cierto que, independiente del lugar donde se realizara, un concierto como REC seguro atraería a muchas personas, pero para ello habría que alejarse del radio urbano, y con ello se perdería parte de la mística que implicaba estar a unas pocas cuadras del Barrio Estación y prácticamente al lado del río Biobío.

    El inicio de una tradición

    Aunque no se ha anunciado oficialmente un “REC 2016″, la buena recepción que tuvo el evento tanto a nivel de artistas como entre el público hace predecir que no será la última vez que veamos reunidos a tantas bandas penquistas en un mismo escenario. Una vez que terminaba de tocar un grupo y todos estaban pendientes del ahora viene, los comentarios del tipo “igual faltó…” o “el próximo año debería estar…” demostraban que podría realizarse un nuevo evento sin riesgo de caer en la repetición.

    Pendiente está el balance de los grupos emergentes. Sólo el tiempo nos dirá si Julia Smith y Niño Cohete llegan a 2016 convertidos en los nuevos referentes de la música de Concepción, o si Julius Popper definitivamente dará el salto de calidad hacia la consolidación a nivel nacional. Por mi parte, tengo fe en el futuro, sobretodo porque tanto el pasado como el presente suenan bien, y siguen más vigentes que nunca. El sonido penquista está destinado a vivir unas cuantas décadas más.