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    02.06.2015

    El cine chileno y su letal ataque a los curas católicos

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    (Por Francisco Nuñez)

    El sábado pasado fui a ver “El Club” a un cine ubicado en un mall de Viña del Mar. Al terminal la película pensé en aplaudir, sin embargo algo me detuvo. No había ninguna razón para aplaudir, por el contrario, había que llorar, especialmente los que cuando niños recibimos una educación católica, llena de culpas, vergüenzas y miedos.

    También pude ver “El bosque de Karadima”, la película del curita de los ricos que abusó de varios ABC1, dejando una estela podrida entre los más millonarios y poderosos del país.

    Durante muchos años el cine chileno estuvo pegado en la dictadura de Pinochet. En 1990 pude ver la joya de Justiniano llamada “Caluga o Menta” y después vino una oleada de cintas donde el tirano era un fantasma que penaba en todas las mentes de los directores chilenos. Hasta el dos mil fue muy poco el cine que no ahondo en los temas del exilio, la tortura, la represión, los derechos humanos, entre otros tópicos. Y estaba bien. Había una obligación ético/artística que obligaba a los creadores a denunciar lo que no habían podido hacer.

    Ahora esta misma obligación ética se trasladó a los curitas católicos. Y le están dando como “bombo en fiesta”.

    Hay una escena de “El bosque de Karadima” donde el obispo viene a decirle que no lo dejarán solo. Atrás, en una repisa, se puede ver una imagen de San Alberto Hurtado, que juega con un niño.

    En “El Club” los monólogos del hombre abusado desde niño por los curitas es heavymetalthrashpunkhardcore. “Tenía la boca tan pequeña que no me cabía el miembro” o “vomitaba el semen”, son frases terribles que atraviesan el cerebro de los espectadores.

    Personalmente encuentro que está muy bien este tipo de cine: anticlerical con cuática.

    Estudié en un colegió católico, que dependía directamente del Obispado de Valparaíso. En la adolescencia te metían en la cabeza que la masturbación era un pecado, que podías irte al infierno si tocabas tu cuerpo de esa manera sexual. Y obviamente mi colegio era una fábrica de reprimidos sexuales, de jóvenes que atravesaban un período de energía sexual tremendo, pero que sufrían al tratar de reprimir a la propia naturaleza.

    Los únicos curas que han salvado la plata aquí en Chile fueron los que se la jugaron contra la Pinochet y dieron su vida para defender al pueblo, como Andres Jarlan. Casi todos los demás no han sido ningún aporte al desarrollo del país y por el contrario, han actuado como frenos de la expansión y evolución mental de la gente.

    Personalmente llevaría a todos los curitas a ver “El Club”. Los metería a la sala de cine a la fuerza, junto a las monjitas, para que se dieran cuenta de una vez por todas en lo que están involucrados, en lo que se convertirán, en lo que verdaderamente son: “los reyes de la represión”.

    Aquí la sinopsis de “El Club”

    Aquí la sinopsis de “El bosque de Karadima”