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    27.02.2014

    27 de febrero

    terremoto

    Perdonen lo íntimo de este post. El 27 de febrero es una fecha bastante especial para este bloguero. Es mi cumpleaños.

    Además, se conmemora el “Caracazo”, una cruenta revuelta popular en Venezuela contra el corrupto mandatario Carlos Andrés Pérez, ese que Hugo Chávez trató de tumbar por la fuerza sin éxito, pero más ágil fue la justicia que lo destituyó al tiempo. Todavía no se sabe cuántas fueron las víctimas en el hecho. Ustedes criticarán sobre la importancia de este hecho para ustedes. Bueno, nuestro terremoto, 21 años después, también dejó muertos y desaparecidos. Las cifras oficiales han olvidado a los vagabundos porteños, victimas del tsunami, perdidos en el fondo del mar. Nadie los reclamará.

    Chile y Venezuela. Dos tragedias, que incluyeron saqueos, ineficiencia gubernamental, fuerzas armadas en las calles, y toques de queda. Una tragedia natural como la nuestra resultó igual de nefasta que el cataclismo económico y social de las políticas económicas neoliberales del país caribeño en los ochenta. Un 27 de febrero explotó.

    El terremoto chileno lo viví muy de cerca. Soy de Concepción. Toques de queda, semanas sin ducha -ni siquiera por presa- luz ni teléfono. Vivíamos aguantando al máximo el esfínter, mientras las hordas de vecinos caían en pánico porque otras hordas vendrían a saquear las casas. Talcahuano era una foto del bombardeo a Berlín.

    De fútbol, poco, obviamente. No nos enteramos de nada, salvo una semana después. Supimos por un vecino y su diario del envío de fuerza de Humberto Chupete Suazo mientras defendía al Zaragoza. El club pequeño español Almería hizo lo propio con su tricota oficial, “Fuerza Chile”, decía. Las tenidas se subastaron después para apoyar la causa.

    Supimos también que en la noche del 27, el paraguayo Cristian Limenza, no aguantó el zangoloteo y se lanzó desde un tercer piso para escapar. El delantero Rubén Darío Gigena tomó la misma decisión, pero desde un piso más arriba y con su hijo en brazos. Salvo rasguños, todo bien.

    En Talcahuano, el maremoto destrozó la casa del delantero David Llanos y también la cancha del histórico estadio El Morro. El daño obligó a Naval a endeudarse con un grupo de factoring y arrendar el estadio CAP a precio de oro.

    Los saqueos también afectaron a Huachipato. Los “lanzas del momento” arrasaron con banderines, pelotas e implementos deportivos. Un dirigente se avivó a tiempo y salvó la copa lograda en el Torneo de Primera División de 1974 de las hordas. Menos mal que se apiadaron del Vial y de Lota…

    El fútbol chileno suspendió sus actividades oficiales, organizó partidos, macheteó a algunas organizaciones internacionales -como FIFA y Conmebol-, y donó a los damnificados cerca de un millón de dólares, a través del “Chile ayuda a Chile” de Don Francisco. La FIFA se puso solita después con otro millón solo para la reconstrucción de los estadios. Incluso un pequeño club alemán amateur envió pelotas y dinero para los niños y niñas de Lota.

    La contingencia del terremoto obligó a la dirigencia del fútbol nacional a fusionar los dos torneos anuales en uno. El último torneo largo de la primera división chilena. Aquel campeonato coronó como ganador a la Universidad Católica tras revertir una diferencia importante de puntos a favor de Colo-Colo adiestrado por el fallido Diego Cagna. Curiosamente, ese hecho fue el inicio del terremoto para los albos que ha durado cerca de cuatro años.

    En fin, el 27 de febrero será especial para este bloguero. Para el cataclismo, como es lógico no hubo celebración, como tampoco felicitaciones por mis 25 años. Ironías del destino, también mi nacimiento pasó a un segundo lugar porque estaban todos preocupados del terremoto de San Antonio en 1985. Bueno, cada 25 años me pongo con un movimiento de aquellos. Pongan ojo cuando cumpla 50…