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    26.03.2014

    DE APODOS, MOTES Y SOBRENOMBRES

    chupete

    La identidad de una persona no es algo cerrado. Fundamentalmente, se construye a partir de sus interacciones con sus amigos, su familia, sus compañeros, etc. Por eso existen los apodos, los que pueden resultar más eternos que los nombres propios inscritos en el Registro Civil. Que sería Juan sin “Juanito”, Pedro sin “Pepe”, Francisco sin “Pancho”… de Ivo sin “Divo”, de Nelson sin “Pelao”, de Luis sin “Guatón” o “Zorro”.
    Pero estamos alejados de la cultura futbolística española y brasileña. Allá rara vez se recuerdan los nombres oficiales, tanto que los “motes” se institucionalizaron. Pelé, Garrincha, Ronaldo, Ronaldinho, Cristiano Ronaldo (portugués), Raúl, Xavi (hay como cinco). Elano y Kaká ya son repertorio repetido en las tallas futboleras.
    En nuestro país existe el inédito caso de “Gino” Cofré. Para el Registro Civil, el delantero es Eduardo Patricio Cofré Vega. “Gino”, es el apodo del jugador: “Mi padre tenía pensado ponerme así, pero como parece que mandaba mi mamá, todo quedó en Eduardo Patricio. Mi papá, de picado, siempre me dijo Gino, y así quedé”, dijo Gino, perdón Eduardo, quien tenía serios problemas para cobrar sus cheques ya que sus empleadores ponían su sobrenombre en los documentos: “Se me crean tremendas complicaciones porque en mi carné no sale ese nombre y tengo que entrar a explicarle al cajero y contarle toda la historia”.
    Los apodos deben tener gracia, aunque eso no asegura que gocen de mucho sentido. Hasta el día de hoy es un misterio el origen del apodo de Richard “Manteca” González: “Es por la manera de poner las manos cuando estoy jugando: para que le diera un poco más de color a la situaciones, pero lo mío es natural (…) yo tampoco veo la relación (de eso con el apodo), pero el futbol es así”, confesó.
    “Carucha” se instaló gracias a la poco exitosa experiencia del argentino Adrián Fernández en Colo-Colo, pero le alcanzó para tener bautizar con el apelativo a Joel “Carucha” Estay por el supuesto parecido facial.
    El primer sobrenombre que tuvo Claudio Borghi al llegar a Chile fue el de “Chupete” por la semejanza mandibular y ojos chicos con Luis Hormazábal. A este a su vez, fue apodado así por su trabajo infantil como vendedor de helados y confites. Roberto Cartes y Humberto Suazo han sido los otros “chupetes”.
    Y puede que al “Barti”, al “Mago” o al “Niño Maravilla” les guste su apodo, pero no son lo frecuente. Fabián Orellana odia que le digan “El Poeta” y Fernando Vergara hervía cuando le llamaban “Bam-Bam de los pobres”.
    También hay parecidos que pueden herir la virilidad. Gabriel Mendoza es nacionalmente conocido como el “Coca”. Sus colegas de O´Higgins repararon en su parecido con la actriz Coca Guazzini.
    No ha estado claro, el origen del sobrenombre de Pedro “Heidi” González. Según Minuto 90, siendo un pequeño, González era fanático de la serie infantil Heidi. Un malicioso compañero del club infantil lo supo y lo socializó. Con el tiempo, González cambió la versión: “… eran unos monitos animados, Heidi era una niñita que tenía un amigo llamado Pedro. Así fueron asociando el Pedro con Heidi y terminé siendo Heidi”. Por lo poco masculino, trataron de cambiarle el apelativo, pero con poco éxito. “Tornado”, “Arma Secreta”, “Cuajinais” o “Calígula” nunca prendieron.
    La autoría del “Pájaro” de Hugo Rubio es atribuida a Vicente Cantatore: “Es que en las charlas técnicas, siempre andaba mirando para otro lado, es decir, “pajareando”. El húngaro Ferenc Puskas, como entrenador de Colo-Colo, bautizaba al joven Raúl Ormeño como “Bocón” por razones obvias. No se callaba nunca.
    Providencial es el apelativo de “Fantasma” para Marco Antonio Figueroa. El delantero hacía sus primeras armas en el Morelia de México y en cierta ocasión anotó los cuatro goles del triunfo ante Puebla. Al otro día, el diario publicó: “Un fantasma se le apareció a Puebla”.
    Algo parecido sucedió con el argentino Juan Carlos Ibáñez, el “Bombero”: “En Independiente. Estábamos muy mal y venía un partido difícil; si lo perdíamos se iba el técnico. Pero ganamos con goles míos y “El Grafico” tituló que yo había apagado el incendio, que había sido “El Bombero” del equipo”.
    El volante Gerardo Manuel Reinoso tiene como marca registrada “La Vieja”. El alias del argentino es autoría de su compañero en Independiente Carlos Enrique: “Estábamos en el banco de suplentes en Avellaneda, hacía un frío bárbaro y me tapé la cabeza con una toalla. Él (Enrique) soltó una carcajada y me gritó “Che, pareces una viejita”. No es muy divertido.
    El ex delantero Jorge Muñoz es famoso como “Pindinga”. El sobrenombre viene cuando un amigo del barrio, en Linares, impresionado por su velocidad, le dijo que parecía un “pitinga”, un ave veloz del sur. Con el tiempo el apodo se fue deformando de “Pitinga” a “Pindinga”, tal vez para darle un sentido más carioca.
    El delantero chileno nacionalizado mexicano Rodrigo Ruiz es conocido como “Pony” gracias a la ocurrencia de sus compañeros en Unión Española: “Parece que cuando volví a Unión después de ir a Atacama…. y con razón: por lo bajo, por las patas cortas, por la fuerza, por el color del pelo….”.
    La revista Deporte Total Mundial publicó los sobrenombres de los preseleccionados para el Mundial del 2010. Sobresalían los apodos de Roberto Cereceda (“Choro”, “El Eléctrico”, “Hermenéutico”, “Rober”, “Rober de la Gente” y “Cerecinha”) de Gonzalo Jara (“Rana” o “Catrasca”), y del menos favorecido, Marco Estrada (“Curaguilla”, “Melame” y “Popeye”).
    La picaresca, precoz, simpática y etílica anécdota del apodo de José “Cañita” Correa es imbatible: “Es de cabro chico… acompañaba a los “seriors” en la población, los iba a ver jugar y me quedaba con ellos y casi siempre pasaban a los restoranes. Un día se me ocurrió comerme las frutas de los vinos arregla´os, las agarré y me las comí poh´… yyy ¡guaa rrrico! … ¡me curé poh´! Y ahí me pusieron Caña (…) Llegué todo mareado a la casa. Cabro chico, imagínate, y como le ponían apodo a todo, quedé como Caña, el Cañita…”.