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    12.09.2014

    Crónicas de un palo anunciado

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    (Por Cristian Venegas)

    La imagen que aparece arriba corresponde a la portada de “Fuera de Juego. Breves Crónicas de Fútbol Chileno”, mi primer libro; lanzado en noviembre del 2013. La idea de la portada era simple, pero poderosa. Quería mostrar en una imagen simple la historia de nuestro fútbol, es decir: con mucho a favor, con el arquero mal ubicado y un buen espacio de tiro, la pelota se va directo al horizontal. Francisco Mouat llama a éste infortunio “Palo minuto clave”:

    “Es aquel tiro en el poste que incide dramáticamente en el resultados final del partido, ya sea porque ambos elencos están empatados o porque no hay más de un gol de diferencia entre un equipo y otro. Posee una doble connotación: la de redimir o salvar a los que se defienden, y la de condenar a los que atacan. El palo minuto clave es quizás el símbolo más despiadado de las venturas y desventuras a que está sujeta cualquier alma humana en su cavilar por el mundo”, culmina el periodista.

    Volviendo al inicio, ¿no parece el diseño de la portada de mi libro una especie de”deja vú” del traumático “palo minuto clave” ante Brasil? Incluso Julio César, el portero brasileño, viste de claro (plomo y blanco) como la que yo muestro en la fachada. Es casi lo mismo, salvo que en Belo Horizonte el guardapalos se lanzó a su izquierda. Diferencias de forma, pero el concepto es mismo: fallar en el momento en que no se debe fallar.

    La coincidencia entre ambos tiros en el poste (el mío y el de Pinilla) podría no ser fruto de la astrología, ni de las artes “shuperashi”. Sería el resultado de una profecía autocumplida, propiamente chilena, y que reza que nos equivocamos en la instancia final. Una construcción social que más que explicar  la supuesta derrota eterna, termina por determinar el futuro. Las personas terminamos condicionadas por la expectativa que se tiene, en este caso, que “se nos hace” en el momento crucial.

    Es el misterio del antes, el ahora y el después. Si pensabas decir lo que ibas a decir, eso ya pasó, y en medio, el presente se va reciclando en un futuro que siempre va a ser, o sea, un trabalenguas metafísico y ocioso. Las interrogantes pueden ser: ¿Hasta qué punto “achuntarle” al futuro es fortuito? O bien, ¿el futuro es el resultado de una expectativa previa? Cosa de filósofos.

    De cualquier forma, achuntándole al futuro, aparte de ganar lucas, se puede pasar a ser personaje nacional. Ese es el caso del “Mago de la Polla Gol”. Un personaje que habría ganado varias veces el legendario concurso y que cierto día se presentó en un diario para dar a conocer su especial habilidad para controlar el futuro. En el Chile de Pinochet, la fiebre por la plata, condujo a tres diarios, dos canales de televisión y un par de radios a darle al Mago una tribuna pública y semanal para orientar al público en sus apuestas. Incluso, montó una oficina en calle Ahumada (Santiago) para asesorar gratis y en directo a la gente. En su libro “Un poco antes de la muerte”, Roberto Jacob Helo (el nombre real del Mago) catedratizaba sobre el azar, el futuro y la vida:

    “De todas formas yo les sugiero que cada uno de los apostadores juegue una cartilla simple, como probando suerte. No se trata de querer que el destino lo compremos con la Polla Gol. El futuro de cada ser humano se construye con trabajo, perseverancia, esfuerzo y, lógicamente, dentro de las perspectivas, nunca está de más probar suerte, pero no fanatismo ni obcecación. (…) Pero insisto, lo más importante es la fe, porque cuando Dios nos quiere iluminar con su bondad lo hace, pero no todos a la vez. (…) La tentación de la Polla Gol es muy grande. Por eso la gente, no se conforma a veces con jugar solo las apuestas más bajas, sino que arriesga, formando sociedades o asumiendo una responsabilidad mayor, la posibilidad de gastar más dinero en pos del sueño del triunfo”. Y finaliza, enunciando sus principios: “Necesito una especie de contraseña para saber si lo que esté haciendo es lo bueno y me comprometí desde el fondo de mi corazón hacer siempre el bien y desenmascarar el mal”.

    Pero, a veces, para adivinar el porvenir no hace mayor falta una capacidad “especial”. La vida puede ser circular si es que no se rompe el letargo. Los hechos se repiten una y otra vez. Edgardo Marín escribió esto:

    “… se pensaba que ellos (sujetos del mundo  económico) aplicarían y haría de Colo-Colo la fuerza espectacular que estaba llamada a ser. Hubo varios supuestos erróneos. Primero: los recién llegados, hombres de negocios, no eran especialistas en “el negocio del futbol”. Segundo: no eran empresarios ligados a la producción, sino a las finanzas, en un momento en que el país de papel ahogaba al país productivo. Por último, la remoción directiva significaba una amputación dolorosa en el propio corazón colocolino, ahora declaradamente sujeto a intereses ajenos. Con mayor razón el hincha iba a desinteresarse del club. Cuando el grupo económico llegó, puso dinero. Con torpe ingenuidad, algunos sostuvieron que era “un regalo”: obviamente el club seguiría (y sigue) pagándolo por largos años. Aunque tal vez si el ejemplo que mejor grafique el despropósito que significó la velada intervención haya sido la intención de formar la rama de… polo…”.

    Éste texto fue escrito hace 26 años por éste reputado periodista para explicar los resultados de la fracasada intervención del mundo financiero en Colo-Colo entre 1974 y 1979. ¡Cuánta simetría con nuestros días! A nadie le parecía extraño que éste comentario apareciera en nuestros días.

    Por otro lado, algo resulta curioso. Cuando abunda la soberbia, la definición del futuro se va a la cresta. El destino castiga a palazos a los que pasan de listos con el porvenir. ¿Se acuerdan del favoritismo de Chile en el Mundial de 1982? Triste, pero no éramos los únicos que nos limpiábamos la cola antes de la descarga. Antes de su debut mundialista en España, el peruano Julio Cesar Uribe profetizaba: “Creo que Perú gana su grupo, así es que los italianos y los polacos tendrán que preocuparse de eliminarse entre ellos (…) fácilmente podríamos disputar la final con España”. Quien acompañaba la nota de la revista Deporte Total, Patricio Yáñez, no dijo menos: “Pasamos seguro la primera ronda y después seremos rivales difíciles para cualquiera”. Con desparpajo, el reportaje concluía con una sentencia que hoy da escalofríos: “Este Mundial será para los sudamericanos”. Los peruanos fueron arroz graneado para Italia y Polonia. Terminó “chupe” en el grupo con 2 puntos y fue goleado por Polonia 5 a 2. No obstante, tuvo un meritorio empate con los italianos.

    Empero el “guatazo” chileno fue legendario. Aparte de terminar sin puntos –la peor presentación histórica de un equipo chileno- la Selección fue el hazmerreír del torneo. En 1980, Mario Soto -volante de Cobreloa y tres veces subcampeón de la Libertadores- opinó, aún sin clasificar, sobre el futuro de la Roja en España: “Sé que nos clasificaremos y estoy seguro que en España ´82, Chile hará su mejor papel de su historia futbolística, sin contar claro lo de 1962, que fue algo excepcional. Y para entonces, Mario Soto estará mejor que nunca…”. Parte de la profecía es cierta. A Chile le fue muy mal, sin embargo, Soto, efectivamente estuvo en su mejor momento y formó parte del plantel mundialista. El zaguero René Valenzuela también estaba en el clímax de su euforia, luego de la clasificación chilena: “Muchos se ríen cuando Santibáñez dice que Valenzuela es el mejor stopper del mundo, pero Valenzuela dice que Santibáñez no está equivocado y el Mundial servirá para darle la razón”.

    Al volver del desastre en la “Madre Patria”, Luis Santibáñez se deshacía en explicaciones ridículas sobre el fracaso: “Chile se ganó el derecho de estar entre los 24 mejores del mundo. Y eso tiene un valor… Hans Gildemeister es un estupendo tenista, por ejemplo, y él está feliz por el repunte último. Está en el lugar 39 del ranking mundial. Esa es nuestra realidad deportiva (…) Es posible que haya sido prepotente, pero sufrimos una andanada de críticas inoportunas. Cuando se está compitiendo, lo único que se necesita es aliento, apoyo. Por otro lado, es lo de la ilusión de la gente… Si antes de la campaña hubiera dicho adonde íbamos a llegar, habrían señalado, ‘ahh, éste se está poniendo el parche antes de la herida’, ‘qué vamos a hacer si ni el propio entrenador tiene confianza’. Es difícil el punto de equilibrio…”. El Gordo se escabullía en argumentos risibles.

    Avanzamos en el tiempo, y una curiosa predicción hacían dos hinchas, de la U y Colo-Colo, al inicio de la temporada 1994. Con ironía y soberbia el fanático albo escribía al director de una revista:

    “Es una pena que este año lo ganemos todo. Estoy decepcionado porque veo que la estrella numero veinte se acerca a pasos agigantados, y que otra vez volveremos a ser el equipo más popular del país, aunque les duela a algunos que dicen ser académicos. El equipo blanco llevó 400.000 personas a los estadios, el doble que el azul (…) ¡Qué pena me da pertenecer al adicto eterno campeón!… Es realmente una vergüenza ser –lejos- el mejor equipo de Sudamérica. Sólo me queda una duda: ¿Quién jugará la final de la Copa Libertadores contra nosotros?…”.

    Ese año Colo-Colo fue una sombra. Partió en la banca con Vicente Cantatore, quien se fue muy, pero muy prematuramente de la banca para firmar en España. Los resultados deportivos fueron pobres. Los albos remataron cuartos en el Campeonato Nacional y no clasificaron a la Libertadores de 1995. En el torneo continental de 1994, el cacique quedó eliminado en octavos de final por Junior de Barranquilla, y en la Supercopa fue vencido con largueza por Sao Paulo en cuartos (primera ronda en ida y vuelta). Lo único rescatable de ese año fue la obtención de la Copa Chile, venciendo por penales a O´Higgins.

    Casi simultáneamente, la misma revista publicaba otra carta al director, ésta vez, de un sufriente hincha azul: “Al escribir estas letras se me nublaron los ojos, y una lágrima corrió por el papel, porque la impotencia fue más fuerte. El año 1994, nuevamente quiero llorar. Pero esta vez de alegría. Quiero llorar de emoción y gritar bien fuerte y desde el alma (si Dios me da salud) ¡”U” de mi vida, “U” de mi corazón, por fin antes de morir, cumpliste un sueño… que seas campeón!…”. Tras 25 años de frustraciones, Universidad de Chile, aquel 1994, fue campeón de Primera División.

    “Colo-Colo es el mejor equipo del mundo y va a ganar la Copa Libertadores”, dijo un ex Presidente de la República a punto de tomar tal cargo. Mientras estuvo en el máximo poder, el Cacique vivió los años más de mierda desde la quiebra en el 2002. Hablando del mismo personaje y la quiebra, meses después de declararse la cesación de pagos del albo, Nelson Ávila denunciaba que en ésta decisión estaba comprometida una fuerte red política y de influencias para “regalar el club” a “empresarios conocidos, como Sebastián Piñera y a algunas empresas extranjeras…”. El tiempo le dio la razón al hoy “cenador”. Le apuntó.

    En otro plano, también hay algunas “predicciones” que están veremos. Una de ellas es la que esbozó Guarello cuando recién llegó Marcelo Bielsa a la Selección. Una visión que algunos malamente han interpretado como que”Bielsa va a fracasar”. De hecho, el video que contiene esa grabación se llama “Guarello Fail”. Basta con escuchar la grabación para darse cuenta que el ex patilludo periodista quiso decir otra cosa:

    “Quiero hacer un alcance respecto a los entrenamientos de Marcelo Bielsa y noto cierta inmadurez del medio periodístico y de los hinchas. Marcelo Bielsa está haciendo un trabajo serio (…) y da la sensación de que está inventando el fútbol, que está reinventando todo el trabajo en la cancha y no es así. No olvidemos que, más allá de lo que pueda hacer el técnico, finalmente va a ser (sic) con los jugadores que nosotros y que usted también conoce, los de siempre más algunas sorpresas. Y ¿cuál es nuestro objetivo? Salir cuartos en la eliminatoria. Chile apunta a clasificar al mundial. No por la llegada de Bielsa va a cambiar completamente el fútbol chileno. Es un buen paso, un paso importante, pero no olvidemos que nuestro futbol, es un fútbol de segunda y tercera categoría a nivel mundial. Un hombre no va a cambiar cien años de realidad, así que mucho ojo con eso y a no sobrepasarnos con las expectativas, porque es solo un muy buen entrenador de fútbol, no es Superman”.

    El futuro dirá si Guarello le achuntó o no. Lo cierto es que en su comentario jamás alude al fracaso del argentino.

    En síntesis, las cosas pueden repetirse una y otra vez, pero en lo absoluto están determinadas. Si fuera así, nos vamos todos para la casa altiro, ¿para qué seguir luchando si ya está todo dicho? Por ello, el futuro no está escrito. El hecho de que la portada de “Fuera de Juego” sea muy parecida a la jugada de Pinilla, es una mera coincidencia, condicionada por una idea enclavada en cada cabecita roja: la falla. Le achunté, y nada servirá que en una próxima portada aparezca un gol chileno. Sólo quise hacer notar ésta notable broma del tiempo, de pura vanidad, no más…