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    18.12.2014

    El hombre venido del planeta gol aterrizó en Chile

    COLO COLO CAMPEON
    (Por Cristian Venegas)

    “Suazo, le va a pegaaaaaar… Gooooooooooooooool chileno. ¡No sé cuántos te he narrado, pelado goleador! Cuando el partido expiraba. Cuando ya no quedaba nada. Cuando decíamos que cuatro puntos de seis, no era bueno. Ahí piensas en donde regularmente nadie lo hace. De media vuelta, para que lo griten en Arica; para que lo celebren en Santiago; para que lo brinden en el sur; para que lo celebre mi viejo que ya no está; ¡para que lo celebren en todo Chile! ‘Chupete’ incansable, ‘Chupete’ intratable, ‘Chupete’ goleador.

    Es el 3 a 2 de Chile. Anotó el de ayer, anotó el de siempre, anotó el de raza, anotó el de estirpe, anotó uno que estalló tarde, pero cómo estalló. Anotó Humberto, simplemente, el ´Chupete’ goleador. Simplemente, el hombre venido del ‘planeta gol’. ¡Grande, ‘Chupete’!”.

    La voz del relator Claudio Palma revienta tras el golazo de Humberto Suazo en el último suspiro del encuentro clasificatorio ante los venezolanos, en pleno proceso chileno de Marcelo Bielsa. El tanto de un goleador que apareció tarde, que vivió casi retirado para insistir y perseverar en su carrera, no sólo por gusto, sino que para dar de comer a su familia.

    Tras siete años en Norteamérica, regresó a nuestro país el ‘Chupete’. Hace tiempo que no veíamos a Humberto Suazo tan de cerca. Renuente a las cámaras y micrófonos, el desempeño del sanantonino era noticia esporádica en los bloques deportivos. Teniendo suerte, se podía observar la participación mexicana del atacante a través de la señal de Fox Sport y/o tambiénen la despelotada e irregular transmisión de los canales mexicanos del cable.

    Tras un par de nóminas sin él, Suazo optó por concentrarse en la campaña del Monterrey y olvidar a la Selección Chilena. No valía la pena ilusionarse si para Sampaoli, ya venía de vuelta y con alta irregularidad. Consideró que lo prudente era evitarse problemas y seguir haciendo su vida en el norte de México. Por ello, no supimos mucho.

    Notablemente más delgado que como lo recordamos, esta semana se puso la camiseta de Colo-Colo, prometiendo ser un aporte en el equipo en que durante dieciocho meses logró casi todo. Solo le faltó levantar una copa internacional con los albos, empacho que sí se sacó con el Monterrey, obteniendo tres veces consecutivas la ConcaChampions, una especie de Copa Libertadores del norte cuyo nombre oficial es el de ‘Concacaf Liga de Campeones’.

    Por eso y más Humberto se convirtió en una leyenda viviente en suelo regiomontano. Así, resulta comprensible que los dirigentes mexicanos decidieran retirar el número ’26′ de las camisetas de los rayados en reconocimiento máximo al delantero nacional. “La ’26′ siempre será de Humberto Suazo”, dijeron conmovidos. De igual forma, ‘Chupete’ logró lo que ni siquiera Elías Figueroa alcanzó siendo más que un ídolo en el Internacional de Porto Alegre: ganarse el lugar del mejor jugador en la historia de su club.

    Es que el palmarés de Suazo y el Monterrey es notable considerando el historial del club mexicano. Además, del mencionado tricampeonato de ConcaChampions –algo desde ya suficiente-, el hombre que además jugara en Ñublense, Audax, San Luis, San Antonio Unido, Magallanes y en el Zaragoza español, alzó con a los rayados dos campeonatos oficiales y un subcampeonato.

    Respecto al desempeño personal de Suazo, ni hablar, los números llegan a ser degenerados. Jugando por Colo-Colo entre 2006 y 2007 mantuvo una marca aproximada de un gol por partido… ¡un gol por partido! Notable. Al día de hoy su promedio bajó a “solo” un gol cada dos partidos. Monstruoso y notable. Se agrega a lo anterior, haberse coronado como el máximo artillero en dos campeonatos nacionales chilenos, una vez en el torneo mexicano, otra en la Copa Sudamericana, otra en la ConcaChampions, y con la Selección Chilena ceñirse como máximo goleador en las Clasificatorias a Sudáfrica 2010. En el 2006, fue galardonado como “Goleador del Mundo”, como si no fuera suficiente todo lo descrito antes.

    Ese es el calibre del hombre que vuelve a los pastos nacionales. Da igual si la mete adentro o no; tiene una cuenta de ahorro en goles como para cuatro vidas más.

    ¿Años perdidos? Años ganados

    Es una tremenda injusticia hablar de un Humberto Suazo que desperdició años de juventud, antes de convertirse en la segura leyenda que será para el futuro. Es una miope y fácil forma de ver la vida de un hombre. Es el descriterio de los estándares, de lo común, de lo normal, de lo estricto, de la regla, de lo requerido. La dictadura del nivel esperado, de los estadios de desarrollo cognitivo de Piaget que tan mal ha interpretado el mundo científico y, sin saberlo, la calle. Teorías y creencias que terminan por inmovilizar a las personas de acuerdo a desarrollos lineales y estáticos, y que se creen imposibles de acelerar y/o discrepar.Suazo “se pasó por el aro” todo lo anterior. ‘Chupete’ violó la norma y las expectativas en torno a su edad elevada para explotar, futbolísticamente hablando.

    Es cierto, quien fue cruelmente apodado en España como ‘Paquirrín’ –dado su supuesto sobrepeso- requirió más tiempo que el resto para madurar (según sus palabras, en entender que, independiente del talento, había que entrenar). Pero si no se hubiera tomado el lapso necesario, no estaríamos hablando del goleador que conocemos.

    Y con 33 años, a Suazo no lo van a venir a masajear con naftalina en el Monumental, (como hace algunas décadas se bromeaba con un añoso Jorge Toro tras firmar por La Serena). Lo más seguro es que el goleador sanantonino, vuelva a romper el esquema y la tontera de la edad y lo requerido para demostrar que a la “edad de Cristo” tiene ‘pepas’ para rato.

    Por otro lado, injustamente, el medio deportivo nacional clama por Jorge Valdivia en la Selección, siendo éste un futbolista sin vuelta, quien desaprovechó sus ricas capacidades a razón de su soberbia e indisciplina. Mientras que Humberto Suazo, tras lesiones y su participación en el sinuoso y estrellado proceso de Claudio Borghi se le criticó sin derecho a réplica por sus malas presentaciones. Fueron injustas las críticas, pero no se supo de polémicas porque el ‘Pelado Goleador’ no grito ni reclamó. A lo más, renunció. Como David Pizarro, entendió que en la era de la industria comunicacional e instantánea no hay caso con los buenos desempeños si es que el medio deportivo baja su pulgar por algunas actuaciones desafortunadas, y que prefiere a ciertos regalones que prácticamente han hecho su carrera en base a la ´joda´, a la indisciplina y el despilfarro.

    En este sentido, no es Humberto Suazo quien ha perdió años, es Jorge Valdivia, por ejemplo. Esa sí que es una carrera perdida.