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    23.02.2015

    Puras flores

    flores
    (Por Cristian Venegas)

    Es un total misterio lo de Felipe Flores. La mayoría piensa que es futbolísticamente limitado, o sea, malo. Otros creen que es ‘barrero’ y por eso la incondicionalidad de la Garra Blanca. Algunos aventuran que su desempeño y sus goles son mera fortuna, y que, por lo tanto, su permanencia en el plantel siempre es de corto aliento y poco sustentable en el futuro.

    Pero ahí está, dejando en la banca a Emiliano Vecchio (porque no fue Humberto Suazo quien lo relegó a ese lugar) y anotando en ocasiones importantes. Menospreciado por el medio (me incluyo humildemente) y por el cuerpo técnico. Ni siquiera importó un buen rendimiento en el título del Clausura 2014 para convencer a Héctor Tapia de permanecer en el plantel, un año después.

    La mirada cómplice de Tapia a Miguel Riffo cada vez que Flores anotaba hace doce meses en el camino a la ’30′, como diciendo “otra vez la hizo”, ¿será la misma a la del partido ante Antofagasta cuando puso Flores angustiosamente el tanto del triunfo? Así y todo, ¿el DT habrá aceptado definitivamente a Flores como una alternativa totalmente válida entre los once? Por el momento pareciera que sí.

    Hace cincuenta días Héctor Tapia le informaba que junto al defensa Sebastián Toro tendrían pocas posibilidades de jugar, y que lo mejor sería buscarse prontamente un club. La ex promesa de la defensa alba optó por lo menos arriesgado y más fácil, se fue nuevamente al norte, a ponerse a las órdenes de Nelson Acosta López en un atribulado Iquique.

    En tanto, Felipe Flores decidió pelearla contra todos los pronósticos, a pesar de tener que competir con sendas figuras colocolinas (Suazo y Paredes) y el silencioso, pero eficiente Juan Delgado. Empezó entrando en los segundos tiempos, y ya en la derrota ante Iquique en la segunda fecha pareció que el santiaguino tenía hambre por mostrarse, participando en dos jugadas de peligro. A medida que avanzaba el campeonato, el delantero parecía más convencido, y finalmente, obligó a Tapia a reubicar a Suazo detrás de Paredes, en el lugar que hasta hace poco ocupaba inamoviblemente Emiliano Vecchio. El argentino fue la gran víctima del ímpetu de Flores.

    El hincha menor advierte, como debilidad, que el gran y poco agraciado mérito de Flores es estar en el momento y lugar indicado, a pesar que, más que las capacidades técnicas, es justamente aquella la habilidad que requiere alguien que juega allá adelante. El delantero es un oportunista y en ese sentido todo vale, a pesar de la creencia de los puristas. El ex jugador de la Católica, Jorge ‘Polo’ Quinteros, hacía goles con la canilla, la rodilla y hasta con la nuca si era necesario, y con esos recursos celebró 42 veces en casi el doble de partidos por el equipo de la franja. Quinteros llegaba siempre a la hora a conectar cerca del arco y ponerle la guinda a la “pepa”.

    Los ojos desorbitados de Flores celebrando su gol ante Atlético Mineiro, dejaron en claro este miércoles que hasta él mismo se sorprende de los resultados de su intento constante; de ponerle empeño y corazón al tema. A pesar del grosero error del portero del cuadro brasileño, el balón no fue empujado por el viento. Lanzó Flores cuando nadie lo esperaba y fue aquello quizás lo que sorprendió a Víctor… en el pensamiento bielsista, uno de los caminos al gol radica en provocar el error del rival.

    Felipe Flores nos tapó la bocaza a todos y se ganó, al fin, un respeto, a pesar que este no debería por qué ganarse. Es la mejor enseñanza que el secreto para ser mejor (no “el mejor”) se encuentra entre los vericuetos del intento constante y el esfuerzo. Parece obvio, pero varios se restringen de probar la superación de sí mismo por miedo a fracasar, cuando justamente quedarse sentado mirando lo que pudo ser es de por sí una derrota.

    Nada más queda… puras Flores a Felipe.