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    21.04.2015

    Galeano: Se nos fue el mejor argumento

    galeano
    (Por Cristian Venegas)

    “¿En qué se parece el fútbol a Dios? En la devoción que le tienen muchos creyentes y en la desconfianza que le tienen muchos intelectuales”.

    La frase de Eduardo Galeano ilumina y entiende la triste situación de quienes aman al fútbol, pero no pierden de vista a la reivindicación social; que sufren los embates sin razón ni aprecio por parte de los colectivos de la izquierda posmoderna, que hablan del fútbol como si este pusiese en peligro a la especie humana. Cuantas veces se escucha de sus bocas que este juego embrutece y nos distrae de cosas más importantes. Críticos que sueñan con eliminar el fútbol por su mercantilismo; que preferirían cortar la cabeza entera porque tiene canas.

    Entonces, aparece Galeano, el mejor argumento y salvavidas para decir “Oye, no estamos tan mal, mira lo que dice Galeano… a ti que te gusta Galeano:

    ‘El fútbol es la cosa más importante de las cosas que no tienen importancia’; ‘Y ojalá pudiera yo, en algún imposible día de gloria, escribir con el coraje de Obdulio, la gracia de Garrincha, la belleza de Pelé y la penetración de Maradona’; ‘Los niños no tienen la finalidad de la victoria, quieren apenas divertirse’; ‘Rara vez el hincha dice: “hoy juega mi club». Más bien dice: «Hoy jugamos nosotros’; ‘El espejo no tiene la culpa de la cara, ni el termómetro tiene la culpa de la fiebre. Casi nunca proviene del futbol, aunque casi siempre lo parece, la violencia que a veces hace eclosión en los campos de juego’; ‘La tecnocracia del deporte profesional ha ido imponiendo un fútbol de pura velocidad y mucha fuerza, que renuncia a la alegría, atrofia la fantasía y prohíbe la osadía’…

    ¿Me dices que te da igual lo que diga Galeano? ¿Que el fútbol sigue siendo una estupidez? ¿Es una vergüenza para los intelectuales de izquierda? ¿Qué el ‘Che’, quien peloteaba con pasión en sus andanzas por América, con la imaginaria camiseta de Rosario Central, se retuerce en su tumba? Bueh, suerte con lo tuyo, campeón”.

    Las discusiones como éstas se congelan en el retiro por K.O., pero no se acaban.

    Dado esto, ¿cómo se le explica que el fútbol desarrolla habilidades kinésicas básicas y profundas en las niñas y niños, lo que favorece su progreso cognitivo? Que enseña más de solidaridad que toda una retórica sobre la cooperación entre pueblos. Que ofrece más oportunidades de bienestar para una modesta familia, que cualquier política pública centrada en comisiones, informes e hipócritas medidas para paliar la pobreza. Que alegra a quien lo juega. Que alegra a quien lo ve. Que se puede jugar hasta con una piedra y un arco imaginario.

    En el fondo, gran parte del mundo intelectual de izquierda no desprecia al fútbol, sino que lo envidia, y no aborrece a Galeano, sino que, nuevamente, lo envidia. En los barrios que el progresismo declara defender, abunda más una pelota que los textos y documentales para “despertar la conciencia”. Hay más personas escuchando a Los Vásquez que a Manuel García. Los chicos y chicas quieren parecerse más a Sánchez, Vidal o Medel, que a Lautaro Carmona o Camila Vallejo. Obvio, una cosa hace más sentido que otra, porque es más cercana, lo comprende y le da alegría. La misma alegría que despertó en García Márquez, Albert Camus, el Che, Allende, al convertido “superestrella” ‘Pepe’ Mujica, o al mismo agrio y seco Galeano. Así es, el fútbol despierta alegría, y ésta el sueño de cambiar el mundo, de hacerlo distinto.

    ¡Que esperanza de cambio pueden despertar quienes viven en el amargo rincón de la imposibilidad, de la mera queja y el oscuro pesimismo por lo que fue y lo que vendrá! ¡Podrán algún día transformar la realidad si no comprenden que hasta las rosas tienen espinas! ¡Que la pelota profesional, amateur y de patio de recreo, es más que patadas, representantes y necedades!

    Al contrario de los mal llamados “transformadores de la sociedad”, la pelota para Galeano fue una pasión constante. Por eso, congelaba su existencia por un mes, cada cuatro años, para ver lo que se suponía era el mayor orgasmo para los “tontitos”: el mundial de fútbol. De seguro, más de una vez, al finalizar el torneo pensó: “¡Pero qué pérdida de tiempo!”.

    Eso sí, el fútbol fue una mera bifurcación para el uruguayo, porque el escritor podía comer y caminar a la vez. Galeano, cronista que no discriminaba temas, porque finalmente todo hablaba de lo mismo: la libertad despojada y vuelta a recuperar. El oriental parco que despertó a la incauta generación sub-30.

    Ese que con “Las Venas Abiertas de América Latina”, un librazo con la historia oculta del continente –obviado por los currículos escolares-, abrió los ojos a chilenos, bolivianos y peruanos de la tamaña mentira del supuesto patriotismo en los intereses en la Guerra del Pacífico.

    Galeano murió de cáncer al pulmón, y también del cáncer marxista-renovado que accedió al canje del ideal por el poder. Por ello, el uruguayo parecía sacado de otro tiempo y espacio, un personaje estancado en la guerra fría… “¿imperialismo?, ¿neocolonialismo?, ¿transnacionales?, ¿oprimidos?, ¿poder?, ¿mega-corporaciones?, ¿capitalismo?, ¿brazos baratos?, ¿explotación?, ¿gobiernos de facto?… Avísenle, que se cayó el Muro de Berlín a éste Galeano”, debieron decir los “whiskierda”.

    Oculto de la prensa oficial, de la derecha de la cual se rio y de la izquierda que siempre defendió, el uruguayo fue un héroe marginal que tarde en tarde aparecía en la estantería de una librería o en algún diminuto documental sociológico sobre el continente. Ahora, no hay muerto malo. De seguro que hasta los “caínes” más detestados por el fallecido uruguayo dirán palabras de congoja, aunque con la tranquilidad de que hay un bichito menos revoloteando por sus criadillas.

    Un humilde recuerdo a nuestro más grande argumento para amar al fútbol, con sus dichas y penas, dentro y fuera de la cancha, “a sol y sombra”. Partió nuestro gran amparo y salvavidas en la demostración de que los futboleros no somos pobres imbéciles alienados. Si Galeano no lo era, nosotros tampoco.