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    27.08.2013

    Dos puntos perdidos

    huachipato CC

    En mi última columna hice alusión a la gran oportunidad que tenía Huachipato de poder romper la paternidad alba en Talcahuano (ocho años invictos de Colo Colo) y que, considerando el presente de ambos equipos, debíamos quedarnos con esos tres puntos. La realidad fue otra, fue un pobre empate a cero que nos deja las mismas dudas sobre la falta de conversión y la angustia de no poder ganar de local y esa sensación de que permitimos al Cacique volver a Santiago con un empate sin mayor esfuerzo.

    El partido fue dominado de principio a fin por parte de Huachipato, tal como ocurrió en los últimos tres partidos (Cobreloa, Unión y Colo Colo). Pero no poder plasmar ese dominio en el marcador es un gran problema. A Huachipato le cuesta ser protagonista, le cuesta crearse oportunidades de gol cuando le defienden ocho o más jugadores. Uno entiende que de afuera de la cancha se ve el fútbol muy distinto a cuando uno está dentro, pero hay detalles a los que cuesta encontrar sentido.

    ¿Ejemplo? No pateamos al arco. Ni fuera del área, ni dentro del área, ni del área chica. Da la impresión de que se quiere llegar tocando hasta la línea de gol. Quizás se acostumbraron a sólo dar pases para que Braian Rodriguez hiciera la pega, y ahora sin él nadie toma el protagonismo de tomar el balón y patear al arco. Y este no es un problema de los delanteros, ya que todos los jugadores al menos tienen su oportunidad en cada partido.

    Otro ejemplo: Nadie es capaz de sacarse un rival, ni con técnica ni en velocidad. Nuestros jugadores pueden ir mano a mano con un defensor, pero esperan a que alguien más pase para tocar, en vez de encarar. Y el jugador que uno espera que haga ese trabajo (Felipe Reynero) calienta banca debido a su bajo nivel.

    Ya que no todo puede ser crítica, se felicita la entrega, se felicita el orden táctico que nos tiene como la defensa menos goleada con sólo dos goles en contra, pero también deja ese pequeños sabor amargo de que el equipo puede dar más, de que jugamos con la caja de cambios en tercera y que por algún motivo no metemos cuarta o quinta. Y gracias a eso, un Colo Colo cansadísimo e inofensivo (personalmente el peor que he visto en mis 17 años de estadio) se llevó un empate con sabor a triunfo.

    Por ahora, hay trabajo que hacer y una complicada salida a Iquique. Esperemos el rendimiento de visita continúe igual de alto, como todo este 2013 y podamos traernos la victoria el domingo.