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    06.08.2012

    Cifras que dan vergüenza

    Hace unos días hablaba con una amiga a propósito de los resultados de la última encuesta de Caracterización Socioeconómica Nacional (Casen), según la cual, la pobreza en Chile bajó de un 15,1% a un 14,4% en los últimos tres años. Las cifras, como era de esperar, generaron polémicas entre gobierno y oposición, defendiendo, según fuera el interés de cada lado, la actual o la pasada administración y dejando una vez más al margen lo realmente importante: lo avergonzante que es que en Chile aún existan pobres.

    Le comentaba a mi amiga que lo más grave de lo que ocurre en Chile es la mala distribución del ingreso: hay quienes ganan millones y viven en una verdadera burbuja – quien no con un sueldo con varios ceros a la derecha – mientras otros viven con menos de 72 mil pesos y hasta con menos de 32 mil.

    Si a eso le sumamos el modelo económico que nos tiene hasta el cuello con un sobreconsumo asfixiante, el resultado no puede ser otro.

    Mi amiga me respondía que en otros países del continente el panorama era peor – el clásico método para conformarse – y ejemplificaba sus palabras con Venezuela. Me decía mi amiga que en Venezuela o eras millonario o eras pobre, o sea, que no había clase media. “Allá sí que es la cagá mujer, o vives forrado o vives en la miseria, Chavez tiene la cagá”, afirmaba convencida de la responsabilidad del pobre Hugo. La miré con ojos de huevo frito y le dije que en realidad desconocía el panorama en tierras bolivarianas pero que ese ejemplo tampoco era como para quedarse de brazos cruzados y decir “no estamos tan mal”. Porque en realidad, estamos mal, nos autoconvencemos con los discursos políticos  y los adoptamos como propios. No puede estar bien que todavía existan personas viviendo en la miseria, sin una casa como la gente, sin una educación y una salud de calidad, sin posibilidad de escoger entre uno u otro trabajo, de descansar, de poder dedicar tiempo a los hijos. Eso debiera preocuparnos a todos y motivarnos a pensar en qué podemos hacer para contribuir a mejorar esas vergonzosas cifras.