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    06.09.2012

    Año de elecciones

    Año 2012 elecciones. Este año tocan las municipales y como, todos los años, la campaña partió mucho antes de lo legalmente permitido y la ciudad ya luce llena de afiches de conocidos y desconocidos que lucharán en octubre por ocupar un sitio en el concejo municipal.

    Detesto las elecciones no sólo porque con el actual sistema – el binominal – no existe real representación de lo que uno como elector quiere sino porque además se llena de personajes que ofrecen el oro y el moro por conseguir la simpatía del ciudadano-elector. De honestidad y buenas intenciones, ni hablar, aunque tampoco quiero ser injusta con quienes realmente ven en el cargo de concejal o alcalde una oportunidad de servir a la comunidad. Pero como soy lengua de víbora, hablaré de lo que no me gusta de estos años eleccionarios. Ya dije que detesto la saturación de propaganda electoral y más aún los subterfugios que utilizan todos, sin excepción – aunque con la excepción claro está, de los que no tienen las lucas para hacerlo, obvio – para burlar la ley e igualmente iniciar con descaro sus campañas. Detesto más aún, los cálculos mezquinos de algunos candidatos que más que pensar en hacer bien la pega que se les viene, están viendo en esta elección la posibilidad de hacer uso de su “cuota de poder” en el corto, mediano y largo plazo. Como muestra, un botón (qué frase tan cliché, pero en fin). En Viña dicen que las cosas están que arden, que los candidatos de la UDI se agarraron de las mechas antes de definir la lista. Las malas lenguas comentan que la hija del empresario y ex senador, Beltran Urenda, Macarena, lloró amargamente cuando se enteró que su eterna jefa de campaña, Mafalda Reginato, había decidido ser candidata. Los que saben que soy boca suelta, me contaron que Macarena se enjugó sus lágrimas, desistió de retirar su candidatura (hasta llegó a evaluarlo en medio de la decepción) y con campaña asegurada y financiada, irá con mayores bríos por la reelección. Los analistas locales me cuentan que la movida de la UDI es potenciar a la Mafi, como le dicen sus más cercanos, pensando en ella como la heredera natural de su hermana alcaldesa (algún día a la Coty se le va a gastar su eterna pila).

    Pero los cálculos no se quedan ahí. Sabido es que las relaciones al interior de la Alianza no son de las mejores y Viña no es la excepción. Me cuentan de muy buena fuente que el archienemigo de la administración comunal no es ningún concejal de la Concerta sino que nada menos que uno de la Alianza. ¿Adivinó? Sí pues, nada menos que el concejal Andrés Celis quien ha sido crítico con la administración de la Reginato. Tanta sería la sangre en el ojo que le tienen en el círculo de hierro de la alcaldesa que dicen los mal pensados que la UDI se estaría “esmerando” en ayudar a potenciar la candidatura de Rodrigo Kopaitic, el otro concejal RN, con el objetivo de asegurar su reelección y si la suerte les acompaña, ojala sacar a Celis del camino. Por el lado de la Concerta y del PC, dicen que los únicos asegurados por el momento serían la DC, Laura Gianicci y el PC, Víctor Andaur. Los que podrían correr algún riesgo son el PRSD, Felicindo Tapia y el PS, Tomás de Rementería, por lo que ya estarían trabajando en “alianzas” o “pactos” para no quedar con cola. Por de pronto, le invito a armarse de paciencia porque la campaña ni siquiera empieza. Tome nota: el período legal se inicia el 28 de septiembre, así que vaya buscando por donde caminar antes de que se depliegue toda la artillería propagandística.

    foto Manuel Yañez C.

    foto Manuel Yañez C.