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    27.09.2012

    Una ley que no respeta nadie

    La Ley 18.700 Orgánica Constitucional Sobre Votaciones Populares y Escrutinios es de seguro lejos, la ley menos respetada en Chile.

    De seguro algún jurista me corregirá y podrá enumerar otras tantas leyes que se han convertido en letra muerta, pero el común de los mortales compartirá conmigo que a la luz de los hechos y de cada año de elecciones, el nulo respeto a la ley de propaganda es simplemente escandaloso y más aún que el archi conocido “peso de la ley” no caiga sobre ninguno de los infractores, la mayoría, convertidos a futuro, en autoridades. El más suspicaz ya me estará respondiendo porqué ocurre esto. Claro, y cómo no, si a quienes les corresponde legislar, los parlamentarios, tarde o temprano terminan estando en el papel del candidato, entonces, lógico, cómo va a legislar poniéndose piedrecitas en el camino, se pasaría de tonto ¿no?

    Si el mejor ejemplo lo dio la misma alcaldesa de Viña, candidata, off course, a su tercera reelección, quien con una honestidad que espanta, dijo con todas sus letras que la ley 18.700, es letra muerta y requiere de un cambio real. “Pero si esto ha pasado toda la vida, en todas las campañas – en alusión al inicio anticipado de la propaganda -, la gente se olvida (…) Creo que los parlamentarios de verdad tendrían que hacer una ley que uno la tenga que respetar”, afirmó sin pelos en la lengua como si la ley no existiera.

    La campaña se inicia formalmente el 28 de septiembre pero, tal como lo comenté en el anterior posteo, hemos tenido meses de campaña previa. La gente, creo yo, en su mayoría está cansada, aburrida, apestada, saturada de tanta gente intentando acaparar el voto ciudadano. Otros aprovechan de hacerse unas lucas y ponen a disposición de cualquier candidato sus techos, ventanas y lo que soporte una “paloma”, total, el voto es secreto y a contar de este año voluntario. Los más “guerrilleros” se ponen al servicio del comando que mejor les pague y cual sicarios, se las ingenian para hacerse de una carita del candidato por 10 mil o 20 mil pesos que los comandos enemigos pagan cual trofeo de guerra.

    Un año más de elecciones, un año más de propaganda ilegal, pero, señoras y señores, a resignarse, la campaña electoral parte ahora con todo. Si ya estaba saturado con lo que había visto, prepárese, esto recién comienza y promete ser descarnado. Soñemos con una legislación como la gente, que de una vez por todas le ponga el cascabel al gato.