Invita a tus amigos a usar nuestra aplicación

Usan la aplicación de soychile.cl

    02.01.2013

    Día de los inocentes

    Aunque quiero partir este 2013 con buenas vibras y dejando atrás todo sentimiento negativo, tampoco quiero comenzar con deudas pendientes y la del viernes 28 de diciembre, es una historia que estaba pendiente. Por dónde comenzar…vamos por el principio. Hace algunos años el 28 de diciembre, día de los inocentes, solía ser motivo de comentarios y portadas falsas de diario.

    Era el día de la talla…tanto así que cuando preparábamos la despedida de un alto jefe viñamarino, el agasajado llegó a dudar si asistir o no a la cita…creía que era una bromita del día de los inocentes. Pero la despedida se hizo. Los invitados llegaron y el festejo estuvo a la altura…sobrio. Claro que en el transcurso hubo algunos elementos que quizás fueron pequeñas luces de lo que vendría más tarde: sorpresivamente entre los invitados “paracaidistas” llegó el cantante de Rojo, Leandro Martínez. El mozuelo andaba lesionado y acompañado de su novia. Como era de esperarse, Leandro cantó y sacó aplausos de la galería. Minutos antes dos señoritas terminaron instaladas en nuestro rincón y hasta sacaron a bailar a algunos de los comensales. Aunque para mi gusto las damiselas tenían pinta de niñas que tratan al tiro de “tú” (jajajajja….que fineza la mía), lo cierto es que no faltó el desubicado que me dijo que mi comentario era de puro picá…pero en fin…como no tengo foto para reflejar mejor mis palabras, lo cierto es que las lolas tenían pinta de bataclanas.

    Como esa noche tenía a mi haber dos compromisos en mi siempre escuálida agenda, tipín 2 am decidí emprender el rumbo para encontrarme con mi amado en el puerto. Mi amiga rrpp y mi buen amigo periodista compraron sus boletos para irse en mi cacharrito. Primera parada, el depto de mi socia rrpp. De ahí rumbo al puerto. Todo bien, hasta que la duda hizo titubear mi ruta: continuar mi marcha hacia Pedro Montt o seguir por Errázuriz. Mi elección, mal aconsejada por mi socio periodista, resultaría fatal. No superaba los 60 km/hr cuando descendiendo por el paso sobrenivel de Barón, veo con estupor el control de carabineros y los buenos amigos del Senda: “cagué” fueron las primeras palabras que salieron de mi boca…y así no más fue. Documentos del vehículo, acompáñeme señorita, ¿se ha practicado antes el alcohotest? fueron frases que sonaron vacías en mis oídos. Mi cerebro bloqueado por el nerviosismo sólo enviaba  órdenes a mis labios que no dejaban de mantener una sonrisa imperturbable. La historia mis humildes lectores (¿hay alguien ahí leyendo no?) terminó como debía ser. Al primer alcohotest vino un segundo y tras éste la correspondiente alcoholemia. La “dostora” del bus del Senda, con una amabilidad exasperante, me explicó que practicarme la alcoholemia era “voluntario” pero que el hecho de negarme al procedimiento implicaba asumir – no con esas palabras, pero en el fondo eso – que venía “arriba del balón”. Así que estoica, despeje mi brazo izquierdo (puede ser cualquiera en todo caso) y zas…pinchazo y la muestra de sangre con número asignado. Mi periplo culminó en la Segunda Comisaría Central pasadas las 4.15 AM.

    Mi amado, fiel escudero, me esperó sin chistar y reforzando su creencia de que la ley tolerancia cero es cuestión de suerte. Lo cierto es que, sin documentos y pateando la perra quizás por cuánto tiempo, mi propósito para este 2013 será no beber si ando en auto…además, pediré a los parlamentarios una modificación a la ley porque no puede ser más injusto que con 0.4 gramos de alcohol en la sangre le caigan a una las penas del infierno…no hay salud…ahhh y feliz 2013.