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    04.01.2013

    Realidad a la vena

    Fui al PCDV a ver “Dipirona”, obra de teatro de la compañía porteña La Doméstica que aborda la cruda realidad de las parturientas que llegan a la maternidad de los hospitales públicos de Chile. La obra es una verdadera inyección de realidad a la vena que refleja la indolencia y desidia de un sistema de salud apolillado y burocrático y la grotesca confirmación de la pérdida de la ética en el ejercicio de algunos “profesionales” de la salud.

    Basta escuchar los primero diálogos para anticiparse a lo que vendrá. Y es que Dipirona no es una propuesta ostentosa en escenografías o efectos especiales, la esencia aquí son los diálogos brutales entre las protagonistas – pacientes y enfermeras matronas – que parecen condenadas a compartir el espacio frío de la maternidad. Si a la desidia de las antiguas funcionarias se suma el paro de actividades en busca de mejoras salariales, el escenario para las mujeres que por infortunio, llegan a este hospital no puede ser peor. La idea original pertenece a Beatriz López, quien se luce en su rol como la matrona jefe. La actriz egresada de Teatro de la UPLA trasladó al escenario una realidad que se repite día a día en muchos recintos hospitalarios del país, mezclando con inteligencia la ironía y la pérdida de la inocencia.

    Notable es la toma de juramento a la recién egresada enfermera matrona Mabel, quien con ladridos y jadeos recibe su cartón. La escena es una provocación y una verdadera cachetada para los novatos profesionales, sin embargo y para mi desconcierto, provoca risas en algunos de los asistentes.

    Los personajes están bien logrados: la matrona jefe sólo preocupada de su seudoprestigio y de mantener su puesto latigudo en el hospital; la enfermera subalterna, subyugada y obsecuente; la recién egresada enfermera, aplicada en conocimientos pero superada por la realidad; y las parturientas: una joven que no recibe más alivio para sus dolores que una dipirona; Candida que tras practicarse un aborto llega al hospital público; la madre de los gemelos; y la joven primeriza que exige ser tratada como corresponde.

    Lo malo pero absolutamente perfectible es el audio de las proyecciones que impiden a los asistentes comprender aspectos vitales de la puesta en escena.

    Totalmente recomendable aunque seguro no para las integrantes del Colegio de Matronas de Chile.