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    03.07.2013

    No hay gente fea en Facebook

    Facebook's new search system

    Confieso -para tranquilidad de mi amigo y compañero de trabajo- que tengo una cuenta en Facebook que utilizo, cual psicópata, sólo para enterarme de lo que me importa. No es mi perfil personal, no subo fotos mías ni de mi familia, simplemente porque no me gusta y porque me causa recelo y pudor hacerlo. Punto. Cada uno con su rollo, a mí no me interesa esa exhibición, prefiero ver álbumes de fotos en papel, conversar cara a cara con mis amigos reales – que de seguro no superan la decena -, sin tecnología mediante. Díganme retrógrada, vieja… lo asumo, cero rollos. Al que le gusta, bien por él, pero a mí déjenme así no más. Lo mío es meramente utilitario y voyerista, y el que quiera cuestionarlo que lo haga. Pero no es el tema que quiero plantear.

    Son muchas, no las he contado, las cosas que me llaman la atención de esta plataforma (se le llama así ¿cierto?).  Una de ellas es la necesidad de la gente de exponer sus vidas (o parte de ella para no exagerar tampoco) y puntos de vista a través de la red virtual. ¿Qué pasó con las conversaciones reales? Tengo amigas que cada cinco minuto actualizan su estado, ¿no será mucho?, ¿a quién le importa digo yo?, ¿no será signo de algo medio sicopático? Seguro el tema dará para sesudos análisis, pero tampoco es el tema.

    Lo que realmente me llama la atención es que en Facebook no hay gente fea. Porque, se han fijado, no hay comentario mala onda en torno a fotos que la gente sube; sobre todo si se trata de mujeres. La generalidad, porque también hay excepciones (como en todo no) es el comentario buena onda y complaciente. No es que me quiera poner grave, pero encuentro que hay cero sinceridad en los comentarios. “Te ves regia (o)”, creo que es uno de los comentarios más extendidos. O “qué linda tu familia”, “Qué guapa”, “Estás increíble”. No sé, me hace pensar en una frase que era muy clásica y que me la dijo una vez mi abuela ante un comentario mío en la iglesia (sí, porque yo iba a la iglesia) donde se celebraba un matrimonio. “No hay novia fea”, me dijo mi bueli casi como tapaboca al comentario desubicado mío del tipo “qué fea la novia”. O el más clásico y muy parecido “no hay guagua fea”. Pero, digo yo, ¿es que acaso no las han visto cuando son recién nacidos?. Por lo general son feuchos, colorados…serán tiernos pero ¿lindos? chuta, no sé. Yo tengo dos hijos que adoro y que encuentro bellos, pero la verdad es que se han ido “embelleciendo” con el paso del tiempo y a través de la subjetiva mirada de su madre. ¿Dónde quedó la sinceridad?

    Seamos claros, Facebook tiene muchos atributos para sus defensores, pero sin duda tiene ese condimento de exhibicionismo que de alguna manera cautiva a sus seguidores. O me van a decir los pro Facebook que al momento de subir sus fotos, suben ¿cualquiera? Así no más, como salieron. No me vengan con cuentos. Conozco a quienes son capaces de fotografiarse una y otra vez hasta conseguir la imagen deseada y de no conseguirlo, ni un asco al Photoshop. No por nada serán cientos, miles en muchos casos, los que podrán ver esas fotos. Yo que de fotogénica no tengo nada, figuro en el muro de muchas amigas con una cara que está para demanda, pero como el Facebook es de mis amigas y no mío, lo importante es que quien salga bien sea el titular…al resto, que nos trague la tierra… Por eso y por mucho más, me declaro, a pesar de mi sicopatía voyeurista, anti Facebook. He dicho.