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    15.07.2013

    El drama de jubilar en Chile

    jubilados1

    Hace pocos días me junté con mis amigotas y una de ellas, que recién supera las cuatro décadas, me dijo muy convencida que quería jubilar. Le dije, en buen chileno: “amiga mía, me estai huevia…jubilar? tú sabes lo que significa jubilar en Chile”. Me quedó mirando con cara de monito japonés y no supo si ponerse a reír o a llorar. Entonces le conté la historia de mi tía adorada, que después de más de 30 años (30 cierto? o fueron más?) trabajando en la UTFSM, decidió por fin colgar su delantal blanco – ella es químico analista – y acogerse a un plan de jubilación que más que satisfacciones, le ha dado harto dolor de cabeza y una que otra lagrimeada.

    Después de cálculos varios resulta que mi tía, al igual que tantos otros chilenos y chilenas que deciden dejar la vida laboral y poder disfrutar (disfrutar dije?) de su adultez (no hablemos de vejez porque ya no se es viejo a los 60 y tantos) con menos prisa y libertad, se encontró con la desagradable realidad de que su pensión equivale a poco más de un tercio de lo que era su sueldo. Para no creerlo cierto. Una cachetada en plena cara, como caerse de frente si alcanzar a sacar las manos de los bolsillos. Así de doloroso. Y es que así opera este nefasto sistema de las Administradoras de Fondos de Pensiones, las famosas AFPs, un modelo diseñado y pensado en plena dictadura, que ningún gobierno “democrático” ha sido capaz de modificar a pesar de los cientos de casos que confirman su fracaso para quienes somos sus obligados cotizantes aunque sí un suculento negocio para sus propietarios.

    Jubilar en Chile es un drama. Llegar a viejo es un drama. Cuando se supone que puedes sentarte a disfrutar de los nietos, dedicarte a lo que siempre te ha apasionado pero que por tiempo nunca pudiste hacerlo, resulta que las lucas no te alcanzan. Aparecen enfermedades que son de altísimo costo y resulta que el presupuesto familiar escasea. Si has sido previsor, con suerte habrás terminado de pagar el crédito hipotecario que por años te tuvo amarrado por el bendito sueño de la casa propia. Si tuviste hijos antes de los 30 seguro ya habrás pagado la U…pero si no es así. Por eso cuando aparecen propuestas como las de Piñera, esa de aumentar la edad para jubilar, de verdad que dan ganas de lanzarle un chorizo de chilenismos. ¿Sabrá Piñera lo que es vivir con 300 lucas? ¿Sentirá la angustia de llegar a los 60 y saber que su pensión no le va a alcanzar? No me contesten por favor.

    Fue la misma indignación que sentí leyendo una nota que tenía un extraño tono de positivismo y que daba cuenta de que Chile figura en el tercer lugar de los países con menor gasto fiscal en pensiones, detrás de Corea y México. Resulta que el gasto fiscal en pensiones de Chile es bajo con respecto a los países de la Organización de Cooperación para el Desarrollo Económico (OCDE) lo que sitúa a nuestra laaaaarga y angosta faja de tierra entre los tres estados con menor gasto fiscal en pensiones con relación a su PIB. Linda la cuestión.

    Según el estudio de la Asociación de Afp, el gasto promedio en la OCDE es de 8,4% del PIB en el 2010. Durante el 2011, Chile gastó el 3,5%  de su PIB en el pago de pensiones y las proyecciones hablan que  hacia el año 2025, el gasto fiscal en pensiones de Chile habrá bajado a un 2,8% del PIB. Con razón estamos como estamos.

    Lo increíble es que la nota – era que no – hace una lectura positiva de esta proyección, concluyendo que los resultados de este estudio confirman “que el haber cambiado el antiguo sistema de reparto por uno de ahorro y capitalización para financiar pensiones en la vejez, es la forma más adecuada para dar sostenibilidad financiera a los programas previsionales”.

    En este año de elecciones, piense bien antes de votar, revise con lupa las propuestas programáticas de los candidatos, fíjese que plantean sobre educación, salud, pensiones, vivienda, etc. no se deje tentar con ofertones para la galería y piense en usted antes de marcar la rayita vertical.