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    11.09.2013

    Nací en el ’73

    lamoneda
    (Por Amalia Paz)

    Los 40 años del golpe militar ha sido el tema de las últimas semanas. No ha habido canal de televisión, revista, radio, portal o periódico que no dedique artículos, columnas o programación especial al 11 de septiembre de 1973, el día en que los militares de nuestro país creyeron convertirse en los salvadores de la patria resolviendo terminar con el gobierno del Presidente Salvador Allende y quedarse en el poder por 17 largos y duros años, sumiendo al país en una de las dictaduras más cruentas de la historia. Nadie puede abstraerse del 11, cada uno con su opinión, con su vivencia, con su historia…con su verdad. No podemos hacernos los lesos ni tampoco podemos hacernos los indiferentes frente a una fecha que cambió para siempre la historia de Chile y de quienes vivimos en esta larga y angosta faja de tierra.

    Para el 11 de septiembre de 1973 mi mamá tenía 8 meses de embarazo. Nací en octubre en el Hospital Naval. Mi madre, mujer de muy pocas palabras, nunca me compartió su opinión sobre cómo vivió esos días previos y posteriores a mi nacimiento en medio de tanta convulsión social. Sólo de vez en cuando, le he oído comentarios sobre la escasez de alimentos y las filas por conseguirlos. Disciplinada, mi madre jamás habló de política ni de religión con nadie. En la casa de sus padres, donde viví casi toda mi infancia y parte de mi adolescencia, jamás se hablaba de política. El miedo a que las paredes escucharan era permanente. Sólo años más tarde me enteraría de libros quemados, discos escondidos y opiniones muy reservadas de mis tíos que, evitando polemizar con sus padres, igualmente manifestaban su posición frente a lo que se vivía entonces. Yo nací en el ’73 y recién hacia mediados de los ’80 comencé a percibir y tomar posición frente a lo que significaba vivir en dictadura, aunque el condicionamiento al miedo había sido permanente. No recoger nada del suelo, no acercarse ni patear cajas o cualquier cosa que viera tirada en la calle, no involucrarse en manifestaciones y un largo etcétera, eran parte del largo e insistente sermón que nos daba a diario mi abuela para que no nos metiéramos en problemas. “Nada de andar corriendo en la calle mire que los carabineros pueden pensar que hizo algo”, recuerdo haberle escuchado en más de una ocasión.

    Me acordé de todo esto, cómo no hacerlo, a propósito de la última edición del domingo de Informe Especial, donde 11 personas de 40 años dieron cuenta de cómo vivió cada uno el ’73 y los años posteriores. Cada uno con consecuencias distintas, unas tremendamente dolorosas y desgarradoras, otras un tanto más superfluas. Es imposible no tener una posición frente al 11 de septiembre del ’73, frente a la dictadura, frente a Augusto Pinochet. Somos una sociedad distinta…y cómo no: en dictadura se adoptó el modelo económico neoliberal que hoy por hoy nos tienen a todos, unos más otros menos, hasta el cuello y endeudados. En dictadura se crearon las AFPs, se privatizó gran parte de las riquezas nacionales, las universidades. Se modificó la constitución política que se mantiene vigente hasta ahora y se les perdió el respeto a las fuerzas armadas y de orden por el rol activo que jugaron en el atropello de los derechos humanos.

    El modelo de sociedad que planteaba el gobierno de la Unidad Popular era extraordinario en mi opinión. Sin embargo, cuando miro hacia lo que hoy somos pienso que en una sociedad tan fuertemente marcada por el clasismo y el individualismo, no es posible que exista consenso para propiciar los cambios que propugnaba Allende. Salvador Allende se atrevió, en sus 1000 días de gobierno,  a hacer cambios sustanciales. Cuando miras eso, piensas en cómo los gobiernos post dictadura se han excusado tanto para no hacer los cambios radicales que se requieren.

    Ya no somos los mismos, la dictadura logró convertirnos en lo que hoy somos: una sociedad exitista (tuvimos la primera Miss Universo en dictadura), clasista, endeudada, individualista. Somos la sociedad del “sálvese quien pueda”. Miro con nostalgia la sociedad que fuimos antes del ’73. No nacía para entonces pero eso no invalida que pueda tener una opinión y una posición. Leía una encuesta hace pocos días, no recuerdo bien de qué centro de estudios, pero señalaba que aún faltan tres generaciones para que podamos estar reconciliados plenamente respecto del 11 de septiembre de 1973.

    Nací en 1973. Dentro de poco cumpliré 40 años. El ’73 formará siempre parte de mi vida, como una especie de código, de recordatorio de lo que soy. No viví el horror de tantos que perdieron a sus padres, hermanos, hijos…mi vida no cambió radicalmente como la de miles de chilenos pero reconozco en cada uno de ellos el horror de una guerra civil que no existió y de un boicot que nos hizo creer que la única forma de vivir era hipotecando sueños. A los que no están mis respetos y gratitudes por haber creído en una sociedad distinta, por la coherencia, la lucha, la convicción…