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    24.09.2013

    Un día para nosotras y por ley

    spaparty

    Aunque ya lo había pensado cuando hace un año mi amado (y en ese minuto más amado) me regaló para el día de la mamá un día de spa, la idea volvió a mi cabeza cuando vi que en Cerro Navia un político les regaló un día de “belleza” a las mujeres de esta comuna. Lo cierto es que, y sin ánimo de polemizar con el sexo opuesto, legalmente debiera existir al menos un día en el año en que las mujeres, en especial aquellas que por falta de lucas y de tiempo, puedan tomarse el día o al menos la tarde libre para dejarse simplemente regalonear.

    No es que pretenda hacer una apología a la banalidad, porque tal vez “día de spa” o “día de belleza” suena bastante cursi y frívolo, pero lo cierto es que quién no se merece, al menos una vez al año, un día o por último medio día, para dedicarlo simplemente al relajo. Un buen masaje, una tinita de agua tibia con esencias, un embellecimiento facial…en fin, tantas cosas que tal vez algunas privilegiadas pueden hacer, sin embargo, para la gran mayoría es simplemente un lujo inalcanzable y, peor aún, un lujo privado tanto por dinero como por la culpa de sentir que estamos dedicando dinero y tiempo a tamaña banalidad.

    Por eso digo que debiera ser ley, así como existen ahora los feriados irrenunciables, un día de relajo “irrenunciable” para las mujeres, porque, compartirán conmigo, pucha que nos toca pesado: trabajar, preocuparse de la casa, de los niños, de las cuentas, de hacer bien la pega, de asistir al acto de los niños sin que eso implique ausentarse de la pega, preparar disertaciones, pruebas y entremedio ser full ejecutiva en la pega. A todo lo anterior, sumar ser buena amiga, tener tiempo para los hermanos, los padres y los amigos, y como si todo esto fuera poco, además estar guapa, ser comprensiva con la pareja, ser buena amante y la mejor partner del planeta. ¿no será mucho?

    Por eso insisto, ojala algún parlamentario (a) lea esta humilde columna y piense en los innumerables beneficios que acarrearía una ley así: un día de relajo, uno sólo de 365 largos y agitados días…simplemente una raya en el agua.

    Ya, y para no ser catalogada de sexista o vil discriminadora con ellos, extendamos el beneficio para los hombres también. Les aseguro que los índices de violencia disminuirían ostensiblemente, que la productividad se iría al cielo, los problemas de salud y las separaciones serían parte de la historia y esas habituales caras hostiles de cada mañana se transformarían en rostros amigables y dispuestos a contribuir a hacer de este mundo uno mejor.

    El relajo es un derecho al que muchos han debido renunciar en este implacable modelo que marca un ritmo acelerado del que es difícil, sino imposible, sustraerse. Por un día de relajo para todos…¿algún candidato se inscribe con la idea?