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    30.12.2013

    Propósitos para el 2014

    2014

    Sí, puede ser un enorme cliché, pero me parece sensato y hasta útil, hacer una lista con buenos propósitos cada vez que termina un año y comienza otro. Porque un nuevo año es una nueva oportunidad, el término de un ciclo y el inicio de otro. Porqué entonces, no intentar, porque, seamos sinceros, uno intenta y finalmente la práctica nos demuestra si lo logramos o no, cambiar o mejorar en algunos aspectos del comportamiento ahora que empezamos un nuevo año. La idea surgió a partir de una discusión con el mayor de mis hijos de sólo 6 años. Hemos peleado tanto y yo me he puesto tan ogro que obligatoriamente y por salud mental de ambos, tenemos que cambiar nuestro modo de relacionarnos.

    Me pareció didáctico hacer una lista con las cosas que queremos cambiar y con algunos objetivos para el año 2014. Pienso que si lo dejamos por escrito, el compromiso tendrá mayor fuerza, y será también más significativo y concreto para mi hijo, y por qué no decirlo, también para mí. Porque las palabras, como dice el viejo dicho, se las lleva el viento y un documento al menos queda impreso y tiene forma concreta. Al menos lo intentamos.

    Mis propósitos para este 2014, van pensados fundamentalmente en mis dos hijos: paciencia, empatía, tolerancia y amor, mucho amor. Como la dimensión de estos propósitos es tan enorme, creo que sin habérmelo propuesto, también irán extendidos a mi entorno y eso es mucho más que bueno.

    Dicen, y aquí va otro cliché más, que nadie te enseña a ser padre, y por más cliché que sea, pucha que es cierto. Uno se esfuerza por hacerlo bien, por no repetir antiguos modelos que tanto hemos cuestionado en teoría, pero nos pillamos la cola, o, hablaré por mí no más, me pillo la cola, repitiendo malas y retrógradas fórmulas que no me están conduciendo a una buena relación. Grito más de la cuenta, amenazo más de la cuenta y me sulfuro, más de la cuenta. Hasta yo me asusto cuando reto a mis hijos. Vivo tan a full, tan inconsciente de mi existencia, que funciono más de la cuenta en piloto automático. De la casa a la pega, de la pega a la casa, de vez en cuando un happy hour, pocas horas de sueño, pega, fin de semana con los niños…uffff…cuesta estar full en todo. Pero, y aquí va mi autocrítica, no pretendo ser perfecta ni nada por el estilo en ningún aspecto de mi vida, pero sí tener la suficiente capacidad de privilegiar aquellas áreas que más me importan. Y lógicamente, lo que más me importa en este momento, es tener la mejor relación con mis hijos. No digo que todo lo recorrido juntos esté mal. Seguramente tiene más baches de los que esperaba, pero lo que espero, es poder mejorar aquellas fórmulas que simplemente no sirven modificando el sistema con más armonía y tolerancia.

    Espero tener la sabiduría para cambiar, para transmitirles con el ejemplo, que podemos relacionarnos desde la armonía y no desde los retos y las amenazas permanentes.

    Como ya es fin de año, aprovecho a quienes han tenido la paciencia de leer estas columnas, de agradecer todos los comentarios y desearles un término de ciclo armonioso y un nuevo año lleno de desafíos que, finalmente, son el condimento que nos hace movernos y sentirnos vivos. Feliz término del 2013 y que este 2014 venga con mucho amor y energía.

    No quiero pelear más ni perder la paciencia. Quiero aprender y que ellos aprendan a relacionarse desde la tolerancia y el amor. Y si quiero eso, tengo que actuar en conciencia y con el ejemplo. Es mi propósito con mis hijos para el 2014 y sin duda, estoy segura, me  ayudará también en relación a mi entorno y porqué no decirlo, también me hará más consciente y feliz.

     

    Estamos tan inmersos en esta rueda que cuesta tanto salir y detenernos para mirar lo que estamos haciendo. Por eso quiero un 2014 distinto, con más armonía, con menos peleas