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    08.05.2014

    Todo pasa en Valpo

    INCENDIO70
    (Por Amalia Paz)

    Puede que mi amiga haya andado medio estresada y quizás hasta depresiva, pero no pude dejar de encontrarle sentido a lo que con tanta vehemencia dijo a propósito de las calamidades que han ocurrido en Valparaíso. Su frase para el bronce fue que si una ciudad desaparecía del mapa, esa iba a ser Valparaíso…así de optimista.

    Y es que con todo lo que ha ocurrido en el último tiempo, es para pensarlo. Lo de los incendios del 12 y 13 de abril es sin duda alguna la mayor tragedia que puede haber golpeado a esta querida ciudad y a su gente. Pero lo tremendo es que los porteños no alcanzan a levantarse de una y viene otra que vuelve a tirarlo al suelo: Se rompe una matriz de agua potable y queda la grande; explota un ducto de gas y desaparece parte importante de la historia comercial del puerto en calle Serrano; se celebra la llegada de un Año Nuevo y se cae una pasarela…en fin…tantas cosas que en otras ciudades simplemente no pasan, o no al menos con tanta frecuencia y con esa horrible sensación de “normalidad”.

    Pero hay algo en la esencia de Valparaíso y de los porteños, algo parecido a la bipolaridad. Porque los porteños aman su ciudad, pero son pocos los que la cuidan y quieren verla surgir y no me refiero sólo a los porteños hijos de cualquier vecino, sino que a sus propias autoridades. La ciudad fue declarada patrimonio de la humanidad y sus habitantes no han visto ni un cambio desde entonces. ¿De qué sirvió ese rimbombante nombramiento si todo parece estar donde mismo?

    La basura en esta ciudad es un tema casi de idiosincrasia. Lo mismo que los perros callejeros. Construyen las nuevas estaciones del metro, y en apariencia a los porteños – o algunos que lo hacen ver y sentir – no les gustó la estética y rompen los vidrios de las estaciones y rayan cuanta muralla quede al alcance: ¿Graffittis? No, firmas inmortalizando el ego de algún aburrido y muy de vez en cuando una bien elaborada frase de demanda social.

    A quién puede gustarle vivir en la mierda, en la suciedad y en la hediondez!

    Pero también hay algo de identidad en este puerto, algo que hace a esta ciudad y a su gente única y especial. Porque sólo en Valpo ocurre que un Mc Donalds no logra sobrevivir. En Valpo la comunidad se levanta en contra de la construcción de un mall, mientras en Viña ya se prepara la llegada de un cuarto.

    Valparaíso es una ciudad de extremos, sin duda, una ciudad que bien puede ser, si es que no lo está siendo ya, objeto de estudios sociológicos que bien nos ayudarían a entender y de paso sacar a mi amiga porteña de su pesimismo, por qué diablos todo lo malo pasa en Valpo.