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    30.12.2014

    Nada es para siempre

    fuegos

    Volví a escuchar después de mucho tiempo a Fabiana Cantilo, esa argentina ultra power que siempre me ha encantado por lo desfachatada que es y porque algunas de las letras de sus canciones, las siento como si relataran mi propia vida.

    Nada es para siempre es uno de esos temas que justo ahora, a poco de terminar el 2014, siento como la banda sonora de una etapa de mi vida, o tal vez, de distintos momentos de mi vida. La asoció a una ruptura antigua y al daño que sin querer le hice a quien por tanto tiempo quise. La asocio a mi vida actual, a esa que descubro tan tradicional, más de lo que pensaba o de lo que era capaz de reconocer. La asocio a ahora mismo, cuando me doy cuenta que de verdad nada es para siempre, ni el amor, ni la alegría, pero, por fortuna, tampoco el desamor y la pena.

    Nunca soñé con un príncipe azul ni con el traje blanco. En serio, además el blanco me queda fatal. Tampoco aluciné con el “sí acepto” pero de alguna extraña manera, en mi cabeza se instaló una idea ingenua de pretender que la historia que construía sería para siempre. Me sentía tan profundamente feliz y completa que creí que lo había logrado. Me regocijaba pensando en que sin proponérmelo tenía todo cuanto había soñado sin planearlo, como un regalo caído del cielo…o de donde sea que caen los sueños. Pero me olvidé que nada es para siempre, que la vida gira a pesar de que no nos damos cuenta, y que sólo a veces, te mareas de esos giros imperceptibles y caes en razón de que en cualquier momento algo en esos suaves movimientos se puede caer y no vuelve a ser lo que era.

    Qué frágil es todo: el amor, el desamor, la amistad, la lealtad. Todo se vuelve una copa de cristal.

    Tal vez sea uno de los dolores grandes caer en razón que lo que pensaste sería para siempre no lo es. Algunos no lo viven nunca y por lo mismo ni siquiera se lo cuestionan. A mí me pasó y aún a pesar del tiempo, cada tanto siento que no lo estoy viviendo. Nada es para siempre, aunque intentes rebobinar, empezar todo de 0, lo que no hiciste ya está, lo que no dijimos, ya fue, las heridas que provocamos, allí están, los enojos absurdos…Tal vez mirando hacia adelante podamos cambiar, modificar, pero como decía mi abuela, lo hecho, hecho está.

    Vuelvo a mirar mi vida como si estuviera fuera de ella, como observando una película cuyo final no tengo la más remota idea cómo será…vuelvo a sentir nostalgia de un pasado que idealizo, pero que existía como mi única certeza. Vuelvo a extrañar “el proyecto”, las tardes al sol en el patio que imaginé en dupla, vuelvo a mirar esa espalda que creí tan cercana como si nunca antes la hubiera visto.

    Vuelvo a tomar conciencia de la realidad y de que nada es para siempre…por fortuna. Adiós 2014, con todo lo bueno y lo malo. Bienvenido 2015 con todo lo que nos traes.