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    26.05.2011

    Matrimonio Igualitario: Una lucha de aquí y allá

    Nueva York está a las puertas de legislar sobre el matrimonio igualitario, que incluye a las parejas del mismo sexo y con el que se pretende entregar los mismos derechos a las parejas gays y heterosexuales, mientras que en Chile la discusión se centra en la uniones de hecho y donde las opiniones son tan diversas como disgregadas.  Lo cierto es que pueden ser luchas parecidas pero que están muy lejos de ser iguales.  En el caso de New York, el matrimonio igualitario es apoyado por el Gobernador del Estado y cuenta con la venia de varios sectores, además la comunidad está involucrada en la discusión, lo mismo que varios líderes de opinión y artistas. Conocidos son los casos de Julianne Moore, Kevin Bacon, Kyra Sedwick, la cantante Lady Gaga, el ex Presidente Bill Clinton, entre muchos otros que han expresado abiertamente su apoyo a la iniciativa.

    En Chile, la situación es muy diferente. Los apoyos son pocos y las opiniones parecen relegadas a las conversaciones de pasillo. No vemos “celebridades” involucradas en el debate y más allá de algunos casos como el escritor Pablo Simonetti (abiertamente gay) y el Senador Fulvio Rossi (PS), las luces no brillan en un debate que está recién tomando fuerza en una sociedad profundamente conservadora e intolerante como la nuestra.

    Las opiniones contrarias se multiplican y son replicadas en todos los sectores y el nivel de la discusión hace que se caiga en apelativos ridículos y anacrónicos. Hace algunos días, un sacerdote de New York dijo en un acto en contra del matrimonio gay, que los homosexuales “eran dignos de muerte”, una declaración que parece increíble, pero que en Chile se escucha casi con la misma brutalidad.

    Parlamentarios, principalmente de la UDI, hacen apelativos duros y discriminadores con la misma facilidad e incluso en las redes sociales se pueden leer calificativos mucho más fuerte que demuestran que en Chile la ignorancia y los prejuicios mandan a la hora de entablar un debate real del tema. La iglesia también hace lo suyo muchas veces llevando el debate a otros ámbitos, si bien es legitimo que expresen su opinión no hay que olvidar que vivimos en un estado laico, donde existe un porcentaje de ciudadanos y ciudadanas que no profesan la religión, e incluso algunos que si la profesan difieren en opinión de estos líderes.

    Un Gobierno no puedo basar sus leyes en las creencias religiosas por muy mayoritarias que estas sean y menos limitarse a una sola postura.

    Como sea me gustaría conocer la opinión de más personas al respecto. Donde están nuestros artistas, políticos, líderes de opinión, periodistas. Me hace falta más debate (de ese real con altura de miras) y no un simple disparo de insultos y descalificaciones. Es ahí donde encuentro una diferencia básica con lo que ocurre en USA.

    Acá el tema se filtra en el día a día, donde las opiniones se van de un sector a otro y donde los conservadores (llámese en su mayoría Republicanos)  no se escudan en el concepto retrogrado de familia para expresar su rechazo (como si lo hacen los conservadores chilenos) y en ese sentido son más honestos ya que derechamente dicen o sacan a relucir su homofobia sin encubrirla o vestirla de traje. No hay lobos con piel de oveja, que son los más peligrosos porque esconden su real postura e intolerancia bajo el mando de la protección de un concepto que lleva años evolucionado.

    En Chile recién hablamos de uniones de hecho y las modificaciones del proyecto del Gobierno lo centran casi en un acuerdo comercial que poco tiene que ver con la convivencia real y el amor en el que se basan estas relaciones. Al menos hay debate es verdad, pero con una lentitud que abruma. Yo creo que necesitamos más que las uniones de hecho, creo en el matrimonio igualitario, creo en la libertad de las personas independiente de su género o condición sexual para optar a una decisión de este tipo, creo que el amor no se limita a los genitales y creo que el estado debe garantizar la igualdad y no avalar la discriminación. Lástima que no todos/as pensamos lo mismo. Y ¿Qué piensas tú? Seguro que la respuesta se escuchará entre pasillos.