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    28.10.2011

    Superando a China

    India es actualmente el segundo país con más habitantes en el mundo, pero las proyecciones dicen que en menos de una década podría pasar a ser el país más poblado del planeta superando a China, que mantiene un estricto control de la población. Estos básicamente porque en India no hay un control de la natalidad ni políticas de hijo/a único/a como en China. Esta súper población supone muchos desafíos a los que hoy India parece mirar con distancia y recelo.

    India actualmente es el país con mayor cantidad de pobres en el mundo. Más del 70% de sus mil doscientos millones de habitantes vive con menos de dos dólares al día y al recorrer sus calles se nota. Los servicios básicos aún son deficientes y el desarrollo no se nota en las calles al menos de Bangalore. Aún así India crece a un 8% y es por eso que las esperanzas están centradas en que ese desarrollo y crecimiento se vislumbre en las calidad de vida de sus habitantes. Si bien el país presenta niveles de crecimiento impresionantes, aún está a muchos años de lo que ha logrado China.

    El país comunista presenta fuertes controles que no existen en India, como control social, medios, etc. Y muchos de ellos pueden parecer exagerados y hasta molestos, pero lo que las ciudades chinas exhiben (hablo de Shanghai y Beijing) dista mucho de lo que exhibe Bangalore, la más cosmopolita y llamada “Silicon Valley” de la India. En China las ciudades están llenas de luces, vida y orden, mientras que en India el desorden es el que manda en sus calles, donde la pobreza se respira en cada esquina y las tradiciones inundan el ambiente y el aire. La magia de una sociedad presa de las tradiciones y creencias, que se mueve como sigilosos hilos en medio de una vorágine de las que sus habitantes parecen estar ausentes.

    Es cierto que en China el control es tan fuerte que incluso sus habitantes no tienen libre derecho de desplazamiento. Para vivir en las ciudades se postula y no se deja ingresar a todos/as los que desean vivir en las grandes urbes. Aún así ese orden permite que la imagen de las ciudades chinas sea brillante y próspera, aunque se ignora lo que realmente pasa en sus campos o ciudades más pequeñas. Cosa que no sucede con Bangalore. En fin, el crecimiento de India promete y las comparaciones son odiosas, pero quizás en un tiempo India no sólo supere a China en cantidad de habitantes, si no también lo haga en desarrollo.

    La imagen importa y ahora al menos, China gana por lejos. La realidad de la China rural y más profunda puede que sea muy diferente a la de sus grandes ciudades, pero la India rural o urbana está llena de desafíos. Un país que mira su futuro con optimismo y si bien el sincretismo social aún impera fuerte, el desarrollo busca romper esas barreras y habrá que esperar un par de décadas para ver si India lo logra.