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    13.03.2012

    Homofobia y violencia: Una relación desviada

    El lado más cruel de una relación que se niega a terminar ahora tiene un rostro: Daniel Zamudio de 24 años, quien fue brutalmente atacado por un grupo neonazi, solo aparentemente, por su condición de homosexual. Esto demuestra que la homofobia y la violencia van de la mano. Una relación que se arrastra en el tiempo y que es necesario terminar. Educar por la tolerancia y hacer entender que como seres humanos tenemos derecho a la diversidad, incluida la diversidad sexual.

    Daniel Zamudio no es el primer gay atacado en razón de su condición y de seguro tampoco será el último. La homofobia es tan peligrosa como el machismo fundamentalista, que puede sindicarse como uno de los grandes responsables del femicidio, pero el punto está en que si bien, ambos conceptos son rechazados, la homofobia sigue siendo un fenómeno más extendido y a la vez más practicado por la sociedad chilena. Hombres y mujeres de este país que cultivan el odio en virtud de una orientación sexual y grupos extremos que justifican el exterminio en virtud de ese odio.

    La homofobia ya puede calificarse como una lacra social. Como un elemento que necesita erradicarse o al menos limitarse a la ideología (si alguien cree que es malo, que lo crea, pero no por ello va a salir a exterminar). Estamos en un país con libre pensamiento, pero cuando estos pensamientos derivan en odio, violencia y muerte, es cuando es necesario actuar. El rol del Estado es fundamental, a través de leyes que penalicen los actos de violencia en virtud de fobias, racismo, clasismo, etc. Hacer más dura la ley Antidiscriminación (que aún me parece increíble que haya grupos que rechazaban la iniciativa, como los evangélicos, la UDI y algunos grupos católicos) y más efectiva. Es decir, acelerar su puesta en marcha real. Además es necesario crear una agravante que se refiera específicamente a la homofobia y que le de penas mayores quienes comenten estos actos de violencia justificados en el odio.

    Sin duda, la homofobia y el odio a la diversidad en general, siempre ha estado presente. Los grupos neonazis siempre las arremeten contra las personas transgéneros, en especial las que ejercen la prostitución. En ese grupo es donde el odio tiene su lado más cruel. La sociedad ha avanzado lento, lentísimo en aceptación de gays y lesbianas, pero el avance ha sido casi imperceptible en el caso de las personas transgéneros. Ellos sufren violencia día a día y no es extraño que se traduzca en asesinatos, que a nadie parece importarle mucho. Estos asesinatos no aparecen en la prensa, o solo se mencionan en la crónica roja y lo que es peor, pareciera que muchas veces la gente ve con indolencia estas situaciones, como con justificación. Ahí se requiere de un trabajo mucho más profundo.

    Ahora esperemos que Daniel evolucione positivamente y que este acto de violencia permita reflexionar sobre un problema que ya es necesario erradicar completamente y que es la violencia contra grupos específicos. La homofobia es por hoy una lacra que debe ser erradicada, para ello hay que empezar desde nuestros niños y niñas, ellos son los primeros que tienen que entender que estamos insertos en una sociedad diversa y amplia, donde conviven diferentes tipos de personas, con diferentes orientaciones. Que difícil ¿no?, si apenas se habla de sexo entre los jóvenes… difícil pero no imposible. La tolerancia se puede cultivar… el punto es si estás dispuesto o dispuesta a cultivarla… en tus hijos e hijas. Ojalá así sea.