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    02.04.2012

    Muerte de Daniel Zamudio: Símbolo de la Intolerancia y el odio irracional

    Tras días de agonía, Daniel Zamudio sucumbió ante la brutal golpiza que recibió por parte de cuatro jóvenes neonazis. Su cuerpo dejó de respirar y falleció este 27 de marzo en medio de un clima de atención por parte de todo el país. La agresión y posterior muerte del joven (que se reconocía abiertamente gay) reabrió el debate sobre la discriminación, la falta de leyes y la persistente intolerancia en la sociedad chilena, intolerancia alimentada por el Estado, las iglesias y algunos partidos políticos conservadores.

    Los detalles de la agresión demuestran que el odio invadió a estos jóvenes y el nivel de brutalidad simplemente sobrecoge, llena de rabia, horroriza y más aún remece la conciencia de vivir en un país dónde existen personas capaces de cometer los más despiadados actos de violencia sólo por odio, odio a la diferencia y no respeto a la diversidad.

    La tolerancia debería ser el primer signo, pero más importante es el respeto a ser diferente, sentir diferente y amar diferente. Hay personas que exigen que todos/as sientan como ellos, vivan como ellos y crean como ellos. La sociedad aumenta su riqueza en el poder de la diferencia y en el valor de la diversidad. Lo único dónde todos y todas deberíamos ser iguales es ante la ley y las oportunidades. Tenemos el derecho de amar diferente y que ese amor sea respetado y valorado como cualquier otro, ¿Es tan difícil de entender eso?

    Esto es un problema que se arrastra por años y siglos, no se puede endosar una responsabilidad absoluta a los miembros actuales de la sociedad y ni siquiera a los políticos del momento.

    Esto es un cúmulo de tiempo y odios, que se arrastra por mucho más. Desde la dictadura, que persiguió y asesinó a gays, trangéneros, lesbianas (tema casi olvidado en medio de todo el horror de la dictadura), hasta la llegada de la democracia. Los Gobiernos de la Concertación poco hicieron y por 20 años los avances fueron casi nulos en esa materia, a pesar de las luces de apertura que vivía el país, y a avances nulos me refiero más que nada a los aspectos legales tan necesarios. Si bien hubo aperturas ideológicas en el aparato de Gobierno (campañas de salud, inclusión de minorías en el gobierno, apoyo a organizaciones sociales, sensación de mayor apertura en especial durante el Gobierno de Michelle Bachelet), en materia legal las deudas fueron mayores y absolutas.

    En la actualidad, un Gobierno de derecha, tradicionalmente ligada a los sectores más conservadores e intolerantes, ha dado signos de aperturas, que parecen hoy insuficientes (aunque se agradecen), pero que al menos dan un signo. De hecho los sectores más liberales de la derecha abiertamente han apoyado estas medidas (algunos RN básicamente), aunque se enfrentan a la cara más oscura del poder de la intolerancia dentro de sus propias filas y que son poderes perversos que mueven a la final su agenda valórica. Nombres como Carlos Larraín, Jovino Novoa y varios representantes de la UDI, son rostros de una intolerancia fundamentalista, religiosa y homofóbica, que anulan las buenas intenciones de otros sectores del gobierno.

    La falta de avance en materia legal es dramática. Leyes que se gestionaron y que quedaron olvidadas en un Congreso, que hoy es un edificio donde homofóbicos/as parlamentarios/as se escudan en obsoletas y absolutistas creencias, que niegan el valor de lo diferente y que se amparan en ideologías, que también junto con pedir respeto, deben aprender a respetar. Somos absolutistas, culposos y eso nos pasa la cuenta hasta la hora de elegir a nuestros representantes.

    Hoy desde esta columna, le hago un llamado a la conciencia, no de los parlamentarios, si no de quienes emitimos el sufragio. Es necesario pensar en quienes con sus decisiones hacen la diferencia y claro que no da lo mismo, por supuesto que no, porque hoy la diferencia estaría en que una Ley Antidiscriminación podría estar aprobada si miles hubieran analizado a quien estaban dándole el respaldo.  Revisemos el listado de quienes votaron en contra de esa ley y de muchas otras que pretenden dar algo de igualdad a quienes son diferentes y castiguémoslos con el voto. Ojo que entre los que votaron en contra está el Senador por Atacama Baldo Prokurica. Acá está la lista completa:

    http://www.senado.cl/appsenado/index.php?mo=sesionessala&ac=detalleVotacion&votaid=4448

    http://www.elmostrador.cl/noticias/pais/2012/03/26/lista-de-senadores-que-rechazaron-ley-antidiscriminacion-circula-en-las-redes-sociales/

    Daniel Zamudio es un caso y ejemplo de miles de situaciones similares que tenemos que erradicar. Si la homofobia y xenofobia está tan presente hasta en nuestros parlamentarios ¿Cómo pretendemos erradicarla de nuestra sociedad?

    Hoy siento rabia, pena, dolor y ganas de llorar por vivir en este país, intolerante, xenófobo, homofóbico, misógino y tiranizado por una cultura machista y heterosexista. Siento pena por Daniel y su familia y también por los miles de rostros anónimos que han fallecido sólo por ser diferentes. Daniel es la cara visible hoy del dolor. Daniel es la cara de una lacra que tenemos que erradicar: el odio a la diferencia, la intolerancia y el no respeto a la diversidad. Por favor se los pido, hagamos algo.