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    06.09.2012

    Y David le ganó a Goliat

    Castilla fue derrotada. Lo que parecía algo casi imposible. Un grupo de personas de Totoral, una localidad pequeña, apartada y rural logró doblarle la mano a un proyecto que detrás tenía millones de dólares, meses de un aparatoso lobby y un huracán de influencias que pavimentó a fuerza de dinero un camino para su aprobación. Se encontraron con un pequeño que con una piedra (acción judicial) derribó la mole de acero, cemento y carbón que pretendía construirse en sus costas. David le ganó una vez más a Goliat.

    La termoeléctrica Castilla, perteneciente al grupo MPX, del megamillonario Eike Batista no podrá construirse. Al menos no en los términos de este actual proyecto de impacto ambiental. Con ello atrás quedó un camino de años, dinero y también dudas, polémicas y controversias. El cambio del uso del suelo en Copiapó (impulsado por el municipio que estaba a la cabeza de Marcos López, quien reconoce un error en la modificación), la resolución de “Contaminante” que le dio la Seremi de Salud Pilar Merino, la revocación de dicha calificación a “Molesta”, impulsada por los seremis del Gobierno del actual presidente Piñera y un largo camino de judialización que iniciaron grupos sociales, que luego se redujeron gracias al poder de la enorme billetera que traía consigo la compañía. El proceso, largo, tedioso y hasta desesperanzador, terminó como la mejor de las historias dignas de un guión de Hollywood (¿Alguien vio “Erin Brockovic”?) y evocando la epopeya bíblica de David contra Goliat.

    Lo que viene después no lo sabemos. La empresa puede presentar un nuevo proyecto de calificación ambiental, el municipio puede nunca cambiar el uso de suelo del sector (de hecho el actual Alcalde Maglio Cicardini no se ha pronunciado al respecto) y los nuevos Seremis de Salud pueden incluso calificarlo nuevamente como “molesto”.  Lo que si queda y quedará para siempre, es la lección que dejaron los pobladores de Totoral, su empuje y la esperanza de que nadie es inferior ante la ley en sus derechos. Una lección que “Castilla” aprendió y que se transforma en una oportunidad: No subestimar a sus comunidades vecinas (Aunque muchos quieran mostrarlo como  escalada de terror para las empresas, que poco menos deben lidiar con un nuevo monstruo llamado poder comunitario, por favor…).

    El poder de la organización, por muy pequeña que sea, quedó demostrado acá y también con lo ocurrido con el proyecto “El Morro”, donde se revocó la Calificación Ambiental por que no habrían incluido a la comunidad “huasco altinos” en la consulta ciudadana. Los nuevos proyectos deben aprender de estos dos ejemplos.

    Las relaciones con la comunidad pueden hundir cualquier proyecto por muy grande que sea y los caminos que han tomado las empresas no siempre son los más convenientes. Castilla optó por el lobby y por las compensaciones económicas, aunque hay que ser justos, el rechazo que provoca una termoeléctrica es tan grande que cualquier estrategia comunitaria será complicada. En el caso de “El morro” al parecer se cometió una omisión al no estar informados de los alcances del convenio 169 que Chile firmó con la OIT y que establece entre otros, el derecho de los pueblos originarios de ser considerados en las discusiones en torno a proyectos productivos.

    La comunidad hoy ya no es un David sin poder. Al contrario en sus manos se gesta una piedra pesada, capaz de derribar cualquier muralla. Las empresas más que nunca deben aplicar su política de buen vecino, sus planes de RSE (comunitarios, ambientales y sociales) y por sobre todo, escuchar y jamás subestimar, ya que por muy pequeña que sea la comunidad, ellos ya demostraron que son capaces de derribar gigantes.