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    10.10.2012

    Te obligo, te reparo

    En el mundo un 41 por ciento de las mujeres fue obligada  a casarse antes de los 18 años. Mientras en California se promulga una ley para prohibir las terapias “curativas” de la homosexualidad, en Chile, la Pontificia Universidad Católica organizó un seminario en el que se trataban las llamadas terapias “reparativas”  y se repartía un libro con una de estas sesiones, que se pasan por alto cualquiera recomendación sicológica y que se burla de los siquiatras que desde hace varias décadas sacaron de sus libros de patologías a la homosexualidad, por considerarla solo una conducta y no una patología.

    Somos  esclavos y sin discernimiento. Somos enfermos y “reparables”. Somos tantas cosas que no queremos ser, pero que el Mundo se niega a ver.

    Es increíble para el Mundo Occidental y moderno el hecho de que las mujeres no puedan decidir con quien casarse. Bueno La UNICEF dice que el 41% de las mujeres en el mundo fue obligada a contraer nupcias siendo menores de 18 años. Una clara vulneración de los derechos fundamentales y muestra de barbarie que debemos erradicar.  Al contrario de lo que podría pensarse es una práctica que se incurre en todo el planeta, incluso en los países más desarrollados como la Unión Europea (11%) y también en América Latina (19%), pero dónde las tasas son alarmantes es en los países de Asia Sur (46% de acuerdo a la UNICEF). Las justificaciones para cometer tal aberración son la religión, la cultura, la tradición y la situación económica.

    No es posible que bajo ningunos de estos preceptos se avale un crimen como este. El matrimonio de una niña sin su consentimiento la expone a riesgos criminales como violencia sexual y sicológica, a discriminación, a vulnerar sus derechos de educación y desarrollo, entre muchos otros. Algunas simplemente se transforman en esclavas sexuales y en objetos de sus maridos.  A todas luces una práctica que demuestra que a pesar de los avances seguimos siendo un mundo brutal, ignorante y lleno de trancas y tradiciones que nos empequeñecen como humanos.

    Si el matrimonio infantil es aberrante, las terapias “reconvertidas”  son igual de deleznables. En California se establece una ley que las prohíbe a menores de 18 años. Estas terapias, lideradas por sectores ultraconservadores y religiosos, tienen como objetivo “convertir” a un homosexual en heterosexual, a través de métodos que nada tienen de científico y que se basan casi en lo que ocurría en “La Naranja Mecánica” de Stanley Kubrick, mítica y polémica cinta de 1973. Las personas son sometidas a un tratamiento que pretenden extirpar sus deseos hacia personas del mismo sexo. Sicólogos serios y siquiatras han criticado estas terapias por que provocan un grave daño en las personas. Testimonios hay miles y solo basta buscar en internet para entender la brutalidad de estas sesiones y lo estúpido que puede llegar a ser el miedo. Claro, porque muchos padres/madres someten a sus hijos/as a estos tratamientos por temor a que se vuelvan homosexuales, una condición que su religión no aprueba. Nada más deleznable, imbécil y horrenda negación del amor puro y sin cortapisas que se debe sentir con un hijo/a. En la Universidad Católica se organizó un seminario sobre estas prácticas encendiendo las alarmas de la posible masificación en nuestro país de esta aberración.

    Es de esperar que esto no sea más que una pequeña estupidez liderada por la Pontificia UC y que no signifique que estos tratamientos lleguen en masa al país, poniendo así en peligro la integridad moral y sicológica de miles de niños y niñas, que su único problema es vivir en un país que no es capaz de entender su diferencia y tratarlos como iguales.