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    07.06.2013

    Glorias y porvenires

    ñublense

    Chillán tiene muchas historias que contar esta semana. Fuimos el hogar de una goleada de la Sub 20 ante Tahiti, dirigida por Mario Salas, que nos trajo a figuras como Henríquez, Rabello y Maturana. Esta sensación de ver a la selección ganar en Chillán (aunque el rival sea Tahiti, una selección que sentimos menor en todo sentido futbolístico), en un estadio radiante y lleno de fútbol, nos llenó el alma.

    Chillán no ha sido, en nuestra historia, una incubadora de campeones; pero sí tenemos buenos ejemplos de jugadores que han pasado por nuestras filas y nos han significado orgullos rojos. Entre ellos tenemos al mismo “Chupete” Suazo, quien debutó en el Ñubense de Tercera División en el año 2000, donde lamentablemente una lesión lo alejó de una Sub 20 creciente. También tuvimos en nuestras filas a Joel Reyes, seleccionado de Nelson Acosta el año 2005, quien jugaba en Segunda División de líbero y el gran Esaú Bravo lo hizo jugar de “número seis” en 1997, lo que lo hizo subir de categoría, jugando luego en Santiago Morning y de ahí desplegando su carrera como volante de contención, como lo recordamos actualmente.

    Mario Cáceres es otro ejemplo del paso de jugadores de exportación por el Rojo, siendo él un ejemplar del año 2000. “El Petrolero”, que se estrenó en la Sub 20 el año 2001 y en la selección adulta el 2002 bajo el reinado de Acosta (¿o fue el 2003? corrijanme colegas futboleros) ha sido un delantero que ha destacado por su internacional carrera, la que incluso lo ha llevado a Grecia.

    Pero hablemos de las viejas glorias también. Tenemos en el anuario del año 1971 a Pedro Morales, quien tres años después fue nombrado jugador revelación y seleccionado de la selección nacional, siendo uno de los técnicos más ganadores en la historia del Rojo, y también teniendo entre sus galardones el ser Presidente del Colegio de Entrenadores. Notable también es la llegada en los albores de los 80 de Roberto “Guagua” Hernánandez, capitan rojo y zaguero central que venía del extinto Trasandino, quien nos recuerda que la historia del fútbol nos lleva a la grandeza más grande, recordándonos que la historia nos aleja del fracaso.

    Esto nos lleva hoy por hoy a hablar de los refuerzos de Ñublense. Adán Vergara, ex Cobreloa y que conoce el trabajo de Rojas, hace esperar que el zaguero sea un aporte en la delantera de nuestro querido y maltrecho Rojo. De la misma forma en el mediocampo se espera un aporte de Octavio Pozo, quien posee experiencia en Huachipato, confirmando la aprensión del entrenador en reforzar las líneas desde la mitad hacia arriba. Luciano Vásquez confirma esta tendencia, ex Flandria que viene a inyectar rapidez al Diablo Rojo, con el gol mas rápido de la Argentina, a los ocho segundos. A reforzar la línea trasera de Ñublense viene Jonathan Suazo, ex defensa acerero que viene a pelear el puesto, esperando sea un gran aporte al equipo.

    El “Chifi” Rojas tiene experiencia en disputar Copa Libertadores, y yo, como hincha, espero que sepa lo que significa ir y pelear un campeonato, lo que significa ganarlo, y también perderlo. Ñublense, en nuestra historia como chillanenses, pocas veces nos ha mostrado un equipo ganador, y espero que este gran entrenador, y su experiencia, nos entregue la responsabilidad de hacernos saber lo que es un triunfo y también lo que ello significa.