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    20.08.2013

    Ñublense celebra 97 años de fútbol

    barra ñublense

    No puedo dejar de comenzar esta columna haciendo un homenaje a los 97 años de fútbol que nos ha entregado Ñublense. Fuera de las emociones respecto al semana a semana, siempre me he sentido ligado al club, aún cuando me trataron de inculcar otro equipo en el corazón. Cuando tuve edad de discernir, cuando supe que no iba a creer en Dios, cuando supe que las letras me iban a acompañar toda la vida; ahí supe también que mi corazón sería rojo y ñublencino hasta el final. Esto, cuando estaba entre la escuela y el liceo, cuando entré a la Banda del Narciso Tondreau y nos contaban historias de cómo antiguos compañeros de instrumentos se llevaban estos para hacerle barra al rojo, en los tablones de aquel Nelson Oyarzún que no cumplía con la norma FIFA de ir de norte a sur. Un estadio abierto a la comunidad, al deporte, al piscinazo veraniego y paseo dominical.

    Recuerdo los partidos en familia cuando era más chico, cuando uno le gritaba una que otra chuchada al árbitro (árbitro saquero era la preferida), y siempre respaldando a Esaú Bravo. Recuerdo incluso que cuando él ya no entrenaba el equipo (siempre lo sacaban cuando el equipo retomaba la senda, equipos destruidos que él sacaba del paso), y el equipo iba mal, el grito era “¡QUE VUELVA ESAÚ!. Más de algún compañero o compañera de fútbol recordará esta arenga.

    Escribo esto último con mucha pena, ya que Esaú hoy está aquejado por una demencia senil. Me dijeron por ahí que el fútbol era ingrato y Esaú fue una víctima de esta faz mas agria del fútbol. Aún espera el telefonazo de algún plantel que lo llame a sus filas. Y ha recibido llamados de otros planteles que sin conocer su condición, aún recuerdan su disciplina y entrega a la pelota. Pero él ya no está en condiciones de dirigir.

    Volviendo a las noticias recientes: ¿Qué pasó el domingo? Tuvimos un partido ágil, entretenido, que nos tuvo con el corazón en la mano hasta el final y nos dejó un gusto a tierra en la boca. Nos robaron el partido, dicen algunos. Pero tal vez esta semana eso no es tan importante. Es importante sentarnos y recordar cuánto nos ha hecho vibrar y vivir Ñublense, con sus derrotas, sus triunfos y -sobre todo- su presencia en el alma de Chillán.

    Los y las invito a recordar a quienes han dejado una huella en Ñublense, en tomarse un minuto para recordar esos partidos que nos quitaron el aliento, esas derrotas que nos sacaron llanto, esos planteles históricos que siempre tendremos presente en nuestra memoria colectiva y que recordamos siempre cuando el equipo flaquea. A recordar que Ñublense cumple hoy 97 años, y que nosotros somos una generación más de ñublencinos y ñublencinas que estamos llamados a darle trascendencia al Rojo, pierda, gane o empate. A estar ahí, como 97 años de historia nos demuestran que se puede estar.

    Postscriptum: Se está organizando un partido a beneficio de Esaú Bravo el sábado 31 de agosto.