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    27.08.2013

    Se acabó la era Rojas

    chifi

    Para ninguno de nosotros y nosotras era un misterio que la posición de Carlos Rojas estaba peligrando en la banca de Ñublense. El semestre anterior no convencía la falta de entrega de los jugadores en la cancha, pero no estábamos en mal pie para iniciar un segundo torneo renovados y con fe en hacer las cosas bien. Pero esto no pasó. Desde un comienzo con el entonces Unión Temuco se encargó de bajar los humos del plantel recién conformado, y el tiro de gracia lo dio Unión Española este viernes, al sepultarnos en el fondo de la tabla de posiciones y dejar la hecatombe en el club.

    No daba para más. Si bien en un comienzo corrió el rumor que la dirigencia esperaría hasta el partido con la Universidad de Concepción para decidir el futuro del entrenador, el viento cambió y -la verdad- no se sabe si un triunfo realmente iba a asegurar una reformulación en la realidad del equipo. Hoy Carlos “Chifi” Rojas dejó la banca de Ñublense, en medio de la presión de los hinchas y del peso de la campaña efectuada durante este semestre y el anterior, que nos tenía diez fechas sin celebrar una victoria en el torneo oficial. Esta decisión, que viene desde la dirigencia, estaba siendo reclamada hace tiempo por la hinchada, puesto que la calma del entrenador nunca prendió en la cancha, y la deuda local ya era parte de la impronta de este equipo.

    Sin duda se le guarda un gran cariño por el ascenso en el paso de un año, pero había una deuda con el fútbol. Los jugadores estaban incómodos, no resultaron los refuerzos en un comienzo, se perdió la confianza en el técnico. En mi opinión esto no es parte de la obsesión exitista del hincha, sino de una caída sistemática en el fútbol que el equipo mostró a lo largo del año. La fórmula funcionó en el primer semestre, habían ganancias en el medio y el equipo se encontraba en un nivel medio-bajo, que nos mantenía a la expectativa.

    Pero se terminó la era. Pablo Abraham, ahora ex-entrenador de Curicó, nuestros rivales eternos, asumiría la banca de Ñublense; algo  que mucha gente en Curicó asume como una vendetta. Este rosarino, ex ayudante técnico de Sampaolien la Universidad de Chile, esta semana cumpliría un año con los Torteros (donde estaría sonando Fernando Vergara), donde era respetado por su campaña en el ascenso y por mantenerlos sublíderes a lo largo del torneo.

    Le hacía falta un aire nuevo a Ñublense. Lo pedíamos hace mucho rato. Y el hecho que la dirigencia no haya echado mano de los antiguos entrenadores (léase Marcoleta, Del Solar, Díaz y cía.) da la impresión que se tomaron en serio la necesidad de contar con una mano nueva que infunda la esperada sed de pelea y las ganas de triunfar y marcar que tanto necesitamos en los Diablos Rojos.