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    21.10.2013

    Por ancho camino

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    (Por Felipe Candia)

    Es difícil escribir cuando las cosas se hacen bien. Es difícil no caer en el elogio, en el exitismo, porque justamente la alegría muchas veces nubla el buen juicio. Pero es imposible no contentarse, no sentirse bien, después del triunfo de nuestros Diablos Rojos ante Audax Italiano.

    Un Audax que en un comienzo se vio más, se vio aprovechando la dificultad propia de una cancha sintética, y un Ñublense que defendía con todo atrás, el mismo Ñublense que después del gol de Benjamín Ruiz cargó con todo, y mantuvo la presión en un partido entretenido, donde se enfrentaron dos rivales que necesitaban ganar, pero los forasteros fueron más.

    Esto ha sido fruto de un trabajo arduo de Pablo Abraham en la banca. El equipo ha gozado de un repunte en lo que se refiere al fútbol mostrado en la cancha, y se puede notar que no ha sido una mera casualidad. Ha sido un proceso bien hecho, desde el aspecto psicológico, la forma de plantearse la camiseta y la cancha, hasta lo que pasó en esta fecha, en que se ve un buen rendimiento físico, frontalidad en el ataque y precisión en el campo de juego. Y eso, aún cuando ha sido contra los rivales con quienes disputamos directamente en el fondo, es muy importante.

    El aspecto psicológico es lo primero que se vio en la cancha, en los albores de la era Abraham. El equipo peleaba más las pelotas, las tarjetas, buscaba el gol y la recuperación de balones. Se notó un compromiso con la camiseta y aún perdiendo, uno como hincha sabía que se había hecho un buen partido y un esfuerzo por ganar, como sucedió ante Santiago Wanderers.

    En el ámbito físico hay dos factores que esta fecha se lograron conjugar bien. Por un lado, gracias al intenso trabajo físico, en la cancha se desplegó un plantel que manejó el balón de forma certera en una cancha difícil por lo rápida que puede llegar a ser, y se enfrentó el partido de cara al rival, que salió con todo contra una defensa que supo ser efectiva, liderada por Vergara. En esto existe un equilibrio, con una ofensiva que desde Pozo hasta Vasquez actúan de forma correcta. Este equilibrio lo vemos en el resultado, 2 a 0, con un gol magistral de parte de Luciano Vásquez, que será recordado por mucho tiempo gracias a la técnica con la que controló y anotó. Por el otro lado, un factor importante es cómo el técnico se plantea sus derrotas y el cómo enfrentar el siguiente desafío, siendo el mismo Abraham líder de un proceso autocrítico en el cual se ha ido buscando el acomodo de este Ñublense que venía con la cabeza baja y ahora se enfrenta de tu a tu con sus rivales. Así, esta última fecha se ha incluido a Croce, a Vergara, a Reyes y Sandoval, quienes marcaron la diferencia y pusieron lo que faltaba para hacer ganar y traerse los puntos a la casa. Ya llegará el momento de confirmar de una vez el valor de nuestro fútbol, esta vez ante un rival que se ha hecho fuerte, como Cobresal, que se ha empinado en el tercer lugar de la tabla de posiciones.

    Si la semana antepasada la sensación luego de ver el partido era de “buen trabajo”, esta semana fue francamente de alegría. Se ha reformulado un equipo que pasó de ser temido solo como visita, a ser un equipo que se ha ganado el respeto de sus pares sobre la base del amor a si mismos, a la camiseta y al compromiso como colegas y compañeros. No es sólo un Ñublense que gana, es un Ñublense que gana y gusta, y por sobre todo, un Ñublense que hace proyectarnos y soñar con que se puede hacer algo mejor aún. Como diría Víctor Jara: “vamos por ancho camino”.