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    21.01.2014

    ¿Ñublense de Chillán, o Ñublense de Kiblisky?

    kiblisku
    (Por Felipe Candia)

    En un indignante nuevo capítulo en las noticias no futbolísticas de Ñublense, se presenta el desenlace de una acusación que involucra a toda la provincia futbolística de Ñuble y quienes disfrutamos y alentamos el fútbol. Este capítulo viene de la mano -de quién más- de la dirigencia del club , específicamente del presidente de la SADP, Patrick Kiblisky.

    Para aquellos y aquellas que no estén al tanto, el 11 del presente mes se presentó una queja a nombre de Ñublense ante la ANFP, en contra del club Palestino, por el logo que utilizaron en la parte posterior de la camiseta, que hace alusión al territorio palestino antes de la cesión de tierras a la comunidad judía. Este hecho, histórico e innegable, fue reclamado por el presidente de la sociedad anónima Patrick Kiblisky de forma unilateral y personalísima , aludiendo que entre los intereses del equipo -algo imposible, a menos que él sea “el club”- está la no-politización del fútbol chileno. El tribunal de la ANFP le da la razón a Kiblisky, Palestino es sancionado con 10 UTM más la prohibición de usar el logotipo en su camiseta.

    Acto seguido, los ojos de toda persona ligada al fútbol se vuelven a Chillán, supuesta cuna del judaísmo, del sionismo y de la defensa israelita; enemigos del compañerismo del fútbol, defensores de una historia que aún se debate entre un estado expansivo y otro que defiende su autonomía e incluso el derecho a existir en la comunidad internacional de países.

    Y es que esto no es un hecho solamente futbolístico. Es el uso de un nombre común, un nombre que pertenece históricamente a Chillán y a Ñuble, para realizar una defensa a una comunidad que no pierde oportunidad de socavar y reprimir cualquier indicio de revindicación histórica palestina. Porque ¿Acaso Ñublense -o Kiblisky, ya que tanto le importa la política en el fútbol- presenta acusaciones contra Unión Española por utilizar el águila franquista, símbolo de la represión fascista en España? ¿Acaso Ñublense ataca a Colo-Colo por revindicar la causa mapuche en su logotipo? ¿A Universidad Católica o a Hosanna por usar un símbolo cristiano en un supuesto Estado Laico? ¿O a Cobreloa por utilizar el logo de una empresa estatal, de la cual recibe fondos de forma constante? No, no realiza estas acusaciones. La política hace mucho tiempo que está enraizada en el fútbol, y las cosas son como son. No olvidemos el lobby piñerista para sacar a Mayne-Nicholls, empresa en la que también participó Ñublense -¿o Kiblisky?- apoyando a Segovia, aún cuando su elección traía aparejado el engrandecimiento de los clubes más acaudalados.

    Estos son los efectos de la privatización del fútbol. A nadie le cabe duda de la importancia de los flujos de dinero aportados por el presidente, los cuales ahora nos tienen en la Primera A. ¿Pero a qué precio? Ñublense antes de este traspaso era un club que siempre estaba en la Primera B, pero era un club con una identidad, una hinchada fiel, un estadio popular y abierto a toda la comunidad. Hoy tenemos una dirigencia alejada, a un presidente que decide desde Miami, y con jugadas como ésta, que nos hacen probar de qué lado estamos: si del fútbol a ojos cerrados, o conscientes de que este no es sólo un juego de balón, es un juego de poderes del que nosotros también somos hinchas silentes.

    ¿Qué pensará el ex-dirigente y hoy Alcalde, Sergio Zarzar?