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    13.11.2013

    Recordando a Luis Ibarra: Desde Naval al ascenso de la U

    luisibarra
    (Por Julian Abusleme)

    Muchos comenzaron a hacer recuerdos ayer sobre Luis Ibarra tras conocerse la noticia su deceso. Como siempre, la familia del fútbol envió un mensajes de pesar por la partida de este técnico que dejó una huella en las canchas chilenas.

    Sin embargo, para las nuevas generaciones, el nombre de Luis Ibarra no nos es familiar. Quizás porque durante la última década apareció poco y nada en los medios de comunicación criticando a sus colegas (algo que se ve a diario). Sin embargo, a modo de homenaje, es necesario recordar los hitos que marcaron su carrera.

    Podría calificarlo como un levantador de muertos, siempre firme y dispuesto a enfrentar y comandar desafíos que otros probablemente hubieran rechazado. De la mano de el mítico Leonel Sánchez, su ayudante técnico, devolvió a la Universidad de Chile al fútbol de honor obteniendo el título de la segunda división en 1989. Un hecho que, lejos de avergonzar a los verdaderos hinchas azules, es motivo de orgullo.

    Además, como la mayoría de los medios ha remarcado, tomó el fierro caliente que significaba asumir la conducción técnica de la Selección Chilena después del fracaso experimentado en el Mundial de España 82. Se ha recordado también, cómo no, el cuarto lugar obtenido por la Rojita Sub 20 en el mundial de la categoría que se realizó en 1987 justamente en Chile.

    Pero de lo que pocos hablan, sucedió antes que todas las historias aquí mencionadas. Sin lugar a dudas, quienes más sentirán su partida, serán quienes vibraron con el Naval de inicios de los 80′. El equipo de Talcahuano, que a lo largo de su historia no ha convivido precisamente con el éxito, cumplió grandes campañas en esos años y tanto en 1981 como en 1982 llegó incluso a disputar las liguillas para obtener un cupo a la Copa Libertadores.

    Al final, son aquellos desafíos complejos, esos que solo toman los hombres de verdad, son los que transformaron a Luis Ibarra en un hombre -y entrenador- que no dejó indiferente al mundo del fútbol cuando se hizo conocida su muerte.