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    13.05.2013

    Para el olvido

    Minuto 82. Juan Sebastián Vivanco le pega con el alma, Fernando De Paul se estira solo para hacer más hermoso el gol. Alegría de los cerca de 200 hinchas papayeros y decepción en los pocos hinchas que se dieron cita en la helada tarde de domingo en el municipal “Lucio Fariña Fernández” de Quillota. Triste corolario para una campaña que sin lugar a dudas pasará al olvido.

    Ni siquiera en primera división, en aquella campaña donde se terminó a 10 puntos del penúltimo, se llegó a perder en cinco ocasiones consecutivas. Será un duro trabajo buscar en los archivos, remontándose quizá a las campañas de tercera para encontrar la última vez que se perdió durante cinco fines de semana seguidos. Quizás haya que remontarse incluso a aquella campaña del año 89, donde los amarillos cayeron al fútbol amateur.

    Decepción es quizás la mejor palabra para describir este torneo de transición. ¿Qué sucedió? Es una pregunta que con justa razón se deben hacer muchos hinchas; mal que mal el plantel actual estaba basado en aquel equipo que el año pasado terminó sexto en la tabla, con posibilidades hasta las últimas fechas de pelear algo. Si siguen estando jugadores como De Paul, Vicencio, Díaz, Otárola, Pacheco, Césped, Meneses, Rivas o Martínez, ¿qué fue lo que faltó?.

    Quizá la respuesta la da la ausencia de una columna vertebral más sólida. “Los jóvenes ganan partidos, los experimentados, torneos” declaraba el ex canario Pablo Bolados a la salida del partido con los granates, y con justa razón lo decía. Si bien Rodrigo Meléndez aportó en gran medida con la experiencia que necesita un plantel tan joven, fueron muy pocos los partidos que el ex jugador de Colo Colo jugó los 90 minutos y cada vez que salía de la cancha, el equipo se desarmaba casi a pedazos. Sin otro referente de peso en el plantel, el equipo fue casi siempre incapaz de manejar los resultados, haciendo el desgaste y retirándose una y otra vez con las manos vacías a casa.

    Punto aparte es el excesivo número de jugadores que este año llegaron al plantel y que finalmente poco o nada vieron de acción en cancha. Y es que mantener un plantel de 34 jugadores para un torneo de 12 fechas parece un despropósito. El exceso de jugadores y las lesiones hicieron que Freddy Vargas, Carlos Oyaneder, Javier Alvial, Sebastián Barraza, Javier Guzmán, Víctor Morales, Joaquín Cortés, Matías Araneda, Danny Góngora, Bryan Aravena y Piero Velásquez ni siquiera se vistieran de corto, sumado a los escasísimos minutos que tuvieron jugadores como Rivas, Albiñana, Alcalde, Iriarte y Touré. 16 jugadores que jugaron menos de 180 minutos en todo el semestre.

    Finalmente, y como viene siendo una tónica desde el 2009, los refuerzos extranjeros no estuvieron a tono. Capitani nunca se transformó en el “10″ que el equipo necesitaba, a tal punto que Ponce incluso intentó colocando al volante de contención Césped en su posición. Albiñana y Touré apenas jugaron, Ledesma fue de más a menos y De Paul recibió 7 goles en los 3 partidos que le tocó atajar. Solo Cris Martínez se alcanza a liberar de las críticas, puesto que solo alcanzó a jugar la mitad del torneo y pese a venir saliendo de una complicada lesión se transformó en un agente ofensivo importante.

    El gol de Vivanco fue el triste corolario de una temporada que sin duda muchos hinchas querrán olvidar rápidamente. Curiosamente y por segundo año consecutivo, San Luis fue el invitado de piedra que salvó a otro equipo del descenso. Es de esperar que la sociedad anónima realice una evaluación a conciencia del presente torneo y los cambios se hagan patentes, puesto que en caso contrario podría ser el cuadro canario el que esté dependiendo de un resultado en la última fecha de la próxima competencia.