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    30.07.2013

    Caldo de cultivo

    Crédito Alexis Chávez - Prensa San Luis

    La familia canaria volvió al estadio. Volvieron a viajar los buses. Cuatro máquinas repletas de hinchas, cosa que no se veía desde el 2009, el año de la gloria, el año del ascenso. La gente viajó en familia; señoras, abuelos, padres e hijos se hicieron presentes en Los Andes y se devolvieron a Quillota felices, esperanzados, convencidos de que este año este puñado de jóvenes canarios tiene algo que decir en el torneo de Primera B 2013-2014.

    Pero eso no es todo. En Quillota, silenciosamente se está formando un caldo de cultivo para el éxito. Algo pasó en aquél clásico que San Luis terminó empatando uno a uno con Unión Calera. Los jóvenes canarios se convencieron de que es posible ganarle a quien se les ponga enfrente, y generaron una mística que se traspasó a la hinchada que parece despertar tras un letargo que comenzó aquella tarde de 2010 cuando Universidad de Chile colocaba la última pala de tierra en el sueño de seguir en Primera División, luego de más de 20 años de frustraciones.

    Algo distinto sucede esta vez en Quillota. La apuesta sigue siendo la misma que la dirigencia canaria tomó hace dos años atrás, cuando decidió que San Luis debía ser formado por y para sus jugadores jóvenes. Una apuesta que desde un comienzo se sabía arriesgada y que tendría de seguro más desilusiones que éxitos, pero que poco a poco toma fuerza cual árbol recién plantado y que estuvo apunto de quebrarse con el último temporal de viento. Las series menores del club, acostumbradas a pelear las últimas posiciones de sus respectivas competencias, hoy están en lo alto de la división de ascenso: La sub15 representará con orgullo a nuestro país en Manchester y la sub17 y sub19 lucen con igual orgullo las copas de campeón de apertura de este año. Y desde allí, saltan al primer equipo

    Así, lo que partió tibiamente con jugadores como Gerson Martínez y otros tantos que no corrieron la misma suerte que el “héroe de Toulon”, hoy suma una buena cantidad de nombres con una tremenda proyección y futuro, siendo quizá los más destacables nombres como Daniel Vicencio, Álvaro Césped o Jean Meneses; que deslumbran con su madurez, entrega y juventud. Esto sumado a valores importados y formados en nuestras series menores como Fernando De Paul o Cris Martínez y otros ya más consolidados como Guillermo Pacheco.

    Esto se suma a la llegada de nuevos aires a la dirigencia del club. Aires nuevos pero que ya tienen un pasado en San Luis y que volvieron con nuevos bríos, gestionando la llegada de nuevos auspiciadores e incluso adquiriendo un nuevo bus para las series menores, importante inversión que fortalece la apuesta que se está desarrollando y que permitirá a nuestros jóvenes desarrollarse con mejores recursos a su favor.

    Y en este caldo de cultivo, la hinchada, la prensa y la comunidad quillotana juegan y deben jugar un papel fundamental. Por eso es que más allá del resultado obtenido en San Felipe, lo más bonito de todo es ver el reencuentro del equipo con su gente, la ilusión que se pudo palpar en los ojos de niños, jóvenes, adultos y ancianos que se reencontraron con el cariño hacia estos colores y que ahora deben ser el catalizador para que toda esta mística que envuelve el ambiente en Quillota se transforme en una hoguera, una hoguera que le de el aliento extra a los 11 en cancha cuando las cosas no se den de la mejor manera.