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    13.09.2013

    Sobre los hinchas “de cartón”

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    (Por Luis Montenegro)

    Después de los resultados futbolísticos, uno de los puntos de discusión más frecuentes en el mundo de los futboleros guarda relación con el tamaño de su hinchada y por sobre todas las cosas con la fidelidad de las mismas. “Nosotros estamos en las buenas y en las malas”, “Tenemos más aguante” y “Somos la barra más grande” son frases que suelen repetirse en conversaciones de fanáticos del deporte de la pelotita en diferentes tertulias, generalmente acompañadas de una cerveza y un buen asado.

    Y dentro de este contexto, uno de los términos más fuertemente acuñados en este entorno es el del hincha “de cartón”. ¿En qué consiste?

    En líneas generales, siempre he pensado que la hinchada de un club está dividida en dos grandes facciones. Por un lado tenemos a los de siempre, “los de verdad” como generalmente nos autodenominamos. Esta facción generalmente corresponde al núcleo de la hinchada de un club: los fanáticos de sus colores. “Los de verdad” suelen ser hinchas que van al estadio con frecuencia a ver a su equipo, independiente de como vayan en la tabla de posiciones o de las reales posibilidades de obtener el título.  Los fanáticos muy rara vez hinchan por otro equipo, y si es así suele ser del extranjero, y vez que pueden acompañan a su equipo fuera de casa.

    Por otro lado está aquella facción de hinchas que generalmente están atentos a lo que pasa con el equipo, pero que no se motivan a ir al estadio si la campaña del equipo no es buena. Aquellos hinchas, conocidos como “hinchas de cartón”, son más bien simpatizantes del club y son los primeros que enarbolan banderas y llenan la plaza de la ciudad si el “equipo de sus amores” sale campeón. Sin embargo cuando el equipo anda mal o no está peleando nada…. ni soñar con verlos en el estadio.

    Otra cosa que caracteriza al hincha “de cartón” es que generalmente comparte su simpatía por el club con otro club, generalmente uno de los “grandes” de la capital. Ahí es cuando ocurre uno de los fenómenos tan odiados por la facción más acérrima de la hinchada. Este hecho, conocido como “bisexualidad deportiva” dentro del mundo futbolero, es generalmente condenado, por sobre todo en aquellas ocasiones en que ambos equipos de los cuales es hincha “el de cartón” se enfrentan. “¿Vas a hinchar por San Luis o por Colo Colo?”, fue una pregunta muy repetida el pasado fin de semana dentro de las redes sociales quillotanas.

    Negar la existencia de los hinchas “de cartón” es imposible dentro del fútbol chileno. Todos los equipos, incluso los grandes de Santiago viven esta realidad, en mayor o menor medida. Existen equipos que en promedio llevan poco más de mil personas al estadio pero cuando están prendidos peleando algo importante pueden llevar cuatro o más veces esa cantidad de gente. Y San Luis de Quillota tampoco es la excepción.

    La masa crítica de hinchas del cuadro canario bordea las 1200 personas. Quizá un poco más, quizá un poco menos. Lo dijo alguna vez el presidente del club, en aquella cena donde se conmemoró el ascenso del 2009. El ambiente era de algarabía en aquel entonces, y ese día a la vuelta de San Fernando más de 7000 personas colmaban la plaza de armas con banderas amarillas, muchas de ellas apolilladas de tanto tiempo que llevaban guardadas en cajones o entre techos. Estoy seguro que algunas de esas banderas no salían a la cancha desde el 2003, cuando también se llenó la plaza para recibir al cuadro campeón de tercera que volvía de Los Ángeles. El presidente aquella vez dijo “esta alegría es de todos, pero por sobre todo de aquellos 1500 de siempre, que de seguro estarán en el estadio si es que nos toca bailar con la fea el próximo año”. Palabras más certeras que esas, difícilmente se encontrarán.

    Y si bien el año 2010 hubo un aumento considerable en la asistencia promedio al estadio (nunca se bajó de las 2000 personas en el año) el 2011 de vuelta en la B y con el equipo haciendo sus peores partidos con Luis Rodríguez el hincha de cartón volvió a desaparecer para volver a dejar cabida a los 1200-1500 de siempre. Viajar fuera de Quillota se hizo cada vez más difícil, teniendo que extremar recursos para sacar un bus y en algunos casos un furgón para viajar, por ejemplo, a ver un terrible cuatro a cero contra Coquimbo ,a finales de 2012.

    Este año, el hincha “de cartón” volvió en gloria y majestad a Quillota. Bastaron tres triunfos en línea en la Copa Chile y la clasificación a octavos para poder sacar cinco buses a Los Andes. Se volvió a ganar y llegaron poco más de 3000 personas ante Coquimbo. A Santiago viajamos pocos. El hincha “de cartón” también es cómodo, y ante un partido televisado era más fácil quedarse en casita viendo el partido por el CDF. Nueva goleada y contra San Marcos jugamos con las tribunas de Pinto y Bulnes llenas. 4500 personas como mínimo, que podrían haber sido más si se hubiese dado parte de Pinto como zona para visita y se hubiese dejado Arauco para la hinchada canaria.

    Y para qué hablar lo que pasó con Colo Colo. Entradas agotadas y por primera vez desde que tengo uso de razón fuimos realmente locales ante uno de los grandes (al menos en hinchada) de nuestro país. Un espectáculo bonito en donde pude decir con orgullo: “Yo soy hincha de San Luis antes de que fuera popular”.

    El asunto es ¿cómo tratar el fenómeno de las hinchadas de cartón?, ¿cómo transformar a esos simpatizantes de fidelidad frágil en verdaderos hinchas fanáticos del club? Creo que este es un proceso largo y particularmente complejo. Generar un grado alto de identidad entre un club y su hinchada es un desafío bastante difícil de llevar a cabo. La cobertura que hace la prensa a los equipos grandes de la capital es uno de los muchos factores que nos juega en contra. Sin ir más lejos, después del triunfo de San Luis sobre Colo Colo la prensa de la capital habló siempre de “la derrota de Colo Colo”, “el mal momento de Colo Colo”, “Colo Colo dejó escapar el triunfo” y nadie dedicó ni siquiera 10 segundos a darle siquiera un poco de mérito al equipo que por hambre, garra y entrega ganó con justicia el partido. Ni siquiera mostraron por 2 segundos en la televisión a la figura del partido, Jean Meneses. Con la prensa dedicando nulo espacio a los equipos “chicos” difícilmente se puede crear identidad con sus hinchas, sobre todo con aquellos que no están convencidos de serlo.

    Con este factor en contra, creo que la solución pasa por un trabajo de integración social que puede durar años. Visitas a los colegios por parte del plantel, clínicas de fútbol, marketing, merchandising parecen ser claves dentro de la fórmula para fidelizar a los hinchas “de cartón”. Hoy por hoy en Quillota cuesta un mundo tener un tazón, un gorro o ropa deportiva con la imagen del club canario. Algo en lo que se espera la llega de Jako a la zona pueda aportar. Lo otro depende de una correcta planificación de los tiempos del cuerpo técnico y los jugadores, que como cualquier trabajador normal deberían cumplir 8 horas diarias y ocupar parte de estas en integrarse fuertemente con la sociedad de Quillota y por qué no, de sus alrededores.

    Y lógicamente todo esto debe ir acompañado de resultados deportivos. Aunque más allá de poder pelear un título, debe ir acompañado de una actitud ganadora en la cancha. Lo que los hinchas llamamos “mística”. Una mística que a este grupo de muchachos les sobra. Los ingredientes para disminuir la cantidad de hinchas “de cartón” que hay en Quillota están en la mesa. Ahora es labor de todos nosotros mezclarlos de la manera más adecuada.