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    23.10.2013

    En el barrio se forja el hincha

    hinchas
    (Por Manuel Pando Romero)

    La palabra hincha nace por primera vez en Montevideo, capital de Uruguay. Fue don Miguel Reyes, un talabartero de profesión que había sido contratado por el Club Nacional para efectuar labores que hoy en día son cumplidas por los utileros. Se encargaba de inflar las pelotas (hinchar) solo a pulmón, ya que no existían maquinas para hacerlas. El señor además se había convertido en un fiel seguidor del Club Nacional y por ende asistía a los encuentros, arengando y alentando a los futbolistas que conocía y sobresaliendo de la multitud. La gente comenzó a comentar: “¡Mira como aliente el Hincha!”, refiriéndose a Reyes por su tarea de hinchar los balones. Y así fue como al poco tiempo se les aplico el término a todos los simpatizantes que arengaban de forma fogosa a su equipo.

    En  Quillota existen variedad de equipos de barrio, los cuales tienen sus simpatizantes, pero sin lugar a dudas el que representa a la cuidad es San Luis y por lo demás el único club profesional. Y como la historia contada al comienzo, el club fue ganando adherentes a medida que sus logros fueron siendo importantes, porque a mi parecer ningún club nació con una hinchada formada, se fueron añadiendo individuos a medida que avanzaron los años, y especialmente en los barrios los cuales cumplen un papel fundamental dentro de la formación de hinchas.

    La primera cosa que se me viene a la mente es mi barrio, la Tierra Santa de Los Paltos. Si bien mi padre me llevó de pequeño al estadio, lo miro desde otro punto de vista, como un niño normal sin gusto por un equipo. Sin embargo, en dicho barrio siempre hubo personas identificadas con San Luis, juntándose siempre antes de los partidos para cantar y amenizar la ida al estadio. Esto puede ser molesto para algunos vecinos, pero en realidad puede ser una semilla de cultivo para muchos jóvenes de barrio, ya que van mirando la pasión y el aliento de los muchachos pudiendo germinar en años posteriores.

    Recuerdo también las colectas para pintar murales de mi barrio con temáticas artísticas sobre El Canario, colaborando entre todos para pintar y no solo las murallas, si no también lienzos, banderas y pedazos de tela; todo al ritmo de un canto a favor de San Luis.

    Tal vez no todos tienen la oportunidad de que los padres o un familiar los lleve al estadio, pero al estar en contacto directo con la pasión de otros te puedes contagiar, quizás un amigo te invite o quizás de tanto escuchar un canto te lo aprendas, quizás después vayas con tu vecino o quizás vayas solo, porque esa semilla se ha cultivado y se ha convertido en una pasión.

    Por eso felicito a los barrios canarios como La Portales, Lo Garzo, la Manuela Figueroa, Bajío o El Peumo; ya que sin ellos no habrían nuevos hinchas, y ojalá cada día se sumen mas barrios con su mística para teñir por completo la Cuidad de Amarillo.