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    28.10.2013

    La angustia de escucharlo desde lejos

    san luis
    (Por Luis Alberto Montenegro)

    El Carlos Dittborn, si mal no recuerdo, fue el primer estadio de fútbol fuera de Quillota que conocí. Y fue por una de esa coincidencias del destino, corría el verano de 1989-1990 y estaba de vacaciones en la puerta norte del país. Era una de las últimas fechas del campeonato y tuve el privilegio de ver a San Luis derrotar por tres goles a dos a los ariqueños, con doblete de Darío Scattolaro.

    Sin embargo ese fue el primer y último partido que vi de San Luis en el norte. He recorrido desde Iquique hasta Puerto Montt siguiendo a San Luis pero nunca más volví a visitar el Morro ni aquel estadio, el primero que conocí fuera de casa hace 24 años atrás. Siempre he estado a punto de ir, pero la imposibilidad de viajar en bus – trabajo en Santiago de Lunes a Viernes- y la poca planificación para viajar en avión han evitado que vea a San Luis con San Marcos fuera de casa. Y para alguien que casi siempre va al estadio, es muy distinto escucharlo por la radio.

    Y más lo es cuando se trata de un partido de estas características. Hace ya varios años que este partido siempre saca chispas,  siempre tiene polémicas, y – lamentablemente – siempre terminamos saliendo perjudicados. El 2012 fue un grosero penal fuera del área; casi metro y medio fuera del área de sentencia se encontraba Aguilar al tomar a Joel Estay. El año anterior Fernando De Paul quería pegarle a medio Arica y Pierani también se fue expulsado tras perder con un gol dos metros adelantado al minuto 95′. Y en ambas ocasiones, uno con el corazón en la mano, angustiado, escuchándolo de lejos, sin otra cosa que imaginarse lo que está pasando, influenciado por lo que diga la radio de turno.

    Y comenzó la procesión interna. Prender la radio, escuchar las alineaciones, imaginar el gol de Borrego. ¿Fue golazo o le pusieron color? Amargarse al escuchar el audio de la barra local celebrando el gol segundos antes de confirmar con el relato el empate. Estar de los nervios con todas las posibilidades que tuvo San Marcos para el dos a uno y saltar de la silla para gritar el dos a uno, solo, en la casa. Escuchar de nuevo el dos a dos y la polémica. ¿Fue mano? ¿Habrá sido mano? ¿O solo es la imaginación del relator? Empezar a pedir que se acabe el partido. Y el penal al minuto 95. ¿Habrá sido penal? Los segundos de silencio antes de la ejecución. Cruzar los dedos e imaginar a De Paul atajando. Escuchar nuevamente el grito de júbilo de la hinchada local, enterrando las esperanzas.

    ¿Cómo poder comentar un cotejo que solo pude oír y no pude ver? ¿Cómo poder vivir tranquilo un partido entre San Luis y San Marcos si solo puedo escucharlo por la radio?

    Desde ya me pongo a buscar pasajes para la revancha de Enero. Creo que es hora de volver a la ciudad de la eterna primavera.