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    07.01.2014

    Carta abierta a los jugadores de San Luis (esto recién comienza)

    sanluis
    (Por Luis Alberto Montenegro)

    En las buenas, todo es fácil. A todos nos gusta celebrar, sacamos las banderas, llenamos la plaza. Nos vestimos de amarillo, vamos al estadio. En las buenas todos somos canarios. Pero es en las malas donde se ven los de verdad. Los jugadores de verdad y por sobre todo los hinchas de verdad.

    Dentro de todo lo malo que una derrota como la de ayer puede contener, yo quisiera quedarme con algo. Quisiera quedarme con esas personas que se hicieron un nudo en la garganta e hicieron a un lado la rabia, la impotencia y la pena y cantaron. Y cantaron con más fuerza que cuando el equipo va goleando o cuando fuimos punteros. Quisiera quedarme también con esos jugadores que pese a que estaban siendo humillados en su propia casa, no se cansaron de correr, de buscar, de pelear hasta el último balón. Porque es en las malas, cuando se apagan las cámaras, cuando la derrota nos supera, cuando los que no son de verdad te putean y encuentran todo malo, que aparecen los de verdad. Esos que rompen la historia. Esos que le pegan una cachetada a la historia y deciden escribirla ellos mismos.

    A ellos quiero dirigirme en esta oportunidad. Esto recién comienza. Ustedes, pequeños guerreros, son nuestros irrespetuosos. Esos mismos irrespetuosos que le pintaron la cara a Colo Colo, negándose a perder con ellos como lo habíamos hecho en casi medio siglo. Esos mismos irrespetuosos que le enseñaron a toda la prensa santiaguina que existe un San Luis de Quillota después del Pato Yáñez y el Pititore Cabrera. Ustedes muchachos tienen la tinta y el papel para seguir escribiendo otra página en nuestra historia. Y tengo la certeza absoluta que lo seguirán haciendo. Estoy seguro que esta noche volverán a casa masticando la rabia de la derrota y que el día de mañana tendrán un amargo entrenamiento, pero estoy aún más seguro que recordarán que hace tan solo unas semanas estaban mostrándole a todo Chile la Copa de Campeón, que ganaron con toda justicia, fruto del trabajo y del esfuerzo y no de las casualidades. Quedan 18 finales aún y de esta caída hay que levantarse. Las herramientas para hacerlo no las han perdido el día de hoy. Un grandioso guerrero no es el que nunca pierde batallas, sino el que es capaz de sobreponerse a sus derrotas y volver a ponerse en pie luego de ellas.

    Recuerden también que ustedes no están solos. Habemos un puñado de locos apasionados detrás de ustedes. Son aquellos jóvenes que anoche se hicieron ese nudo en la garganta y cantaron cuando nadie más lo quería hacer. Cuando dolía hacerlo. Ese puñado de locos que es capaz de postergar familia, estudios y hasta trabajo para mandarse a cambiar a dedo cinco días a Arica o fue capaz de ir a Talcahuano a alentarlos un día Lunes. Esas familias que han hecho de San Luis parte de sus propias familias, como la Michelle, a la cual fui a ver a su cumpleaños este sábado. Con tan solo seis años, sonrió con todos sus regalos, pero cuando abrió el papel de regalo que guardaba su nueva camiseta de San Luis, se la puso y la disfrutó como el mejor de ellos. Y es por ellos, por sus propias familias que los consolarán esta noche, y por sobre todo por su propio orgullo, que deben levantarse mañana con más fuerza que nunca a entrenar. Porque esto muchachos, recién comienza.