Invita a tus amigos a usar nuestra aplicación

Usan la aplicación de soychile.cl

    17.01.2014

    El amor a la camiseta y el jugador “fugado”

    chrismartinez
    (Por Manuel Pando Romero)

    Sin lugar a dudas el ambiente en Quillota está convulsionado. Los fanáticos estamos confundidos y algunos molestos e incluso odiando al jugador “fugado” del club. Si bien sabemos una sola parte de la historia, los antecedentes planteados por la prensa y dirigentes del club hacen que la teleserie sea aún más atractiva a la vista del ojo objetivo de los imparciales.

    Los clubes de futbol de provincia se diferencian en muchas cosas con los catalogados “grandes”, pues los recursos que manejan y las instalaciones no son las mismas, muchas veces se deben pasar zozobras para poder llegar a conseguir un objetivo y sin duda alguna se debe trabajar el doble para conseguir algún tipo de recurso económico extra para mantener el club. Este trabajo hace que la formación de jugadores sea aún más difícil, pero con la convicción de que si se hacen las cosas de buena manera se podrá llegar al objetivo.

    Las luchas que hacen los chicos que vienen con la ilusión de poder jugar en el primer equipo y consagrarse como futbolistas profesionales son realmente valorables, más aún si se viene de una familia humilde. Es ahí donde se debe pasar por varias pruebas y obstáculos como jugar en el barro en invierno en canchas que no son 100% de pasto, o ducharse con agua helada en la misma época, no tener dinero para la micro e incluso coser las camisetas o medias cuando no se puede comprar otra. Estas cosas hacen que el jugador se identifique aun mas con los colores que defiende buscando la gloria de forma distinta, solo por demostrar a los demás que si se puede y por el honor de la familia e incluso por la dignidad del barrio.

    A mi parecer lo más importante que debe entregar un club en la formación son los VALORES, esos que no se compran ni con todo el oro del mundo. Respeto, compañerismo, amistad, honestidad y compromiso; entre otros, son cosas que te quedaran de por vida y marcaran tu actuar dentro y fuera de la cancha, haciéndote una buena o mala persona según tus valores.

    Mi intención no es matar al jugador “fugado”, pues no conozco su versión de los hechos en sí, quizás es solo un malentendido, pero las cosas del fútbol son así, se pasa del amor al odio en un día o incluso en un mal o buen partido. A mi parecer el muchacho merecía una ida más gloriosa del club, tal como la tuvo Patricio Yañez con el ascenso, o Mario Pierani e incluso Humberto Suazo; que si bien hubo dudas de su ida, su último recuerdo es en un estadio Municipal de Quillota (En 2003) colmado de gente celebrando el ascenso a la Primera B. Me parece que es mejor dejar una buena impresión y amistades, pues uno no sabe las vueltas de la vida, ni conocemos nuestro futuro.

    Así las cosas, el partido de mañana será distinto, ya no tendremos al goleador, pero es ahí donde tendrá que aflorar el real compromiso de los 11 que salten a la cancha, los que tengan hambre y sed de gloria, se tendrá que apelar a jugar con el corazón, por el honor de la cuidad, de los colores y de la camiseta. Así de simple, como en el barrio.