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    14.02.2014

    Los bombos y las banderas no generan violencia

    sanluis
    (Por Manuel Pando Romero)

    Muy de moda se ha hecho en estos días el tema de las “Barras Bravas” en nuestro país. Los incidentes que protagonizaron los Panzers en nuestro estadio el domingo pasado y las detenciones de los Lideres de Los de Abajo en Quillota, sumado al bengalazo de ayer por Copa Libertadores; lo cual seguro provocará un castigo para el Club Universidad de Chile por parte de la Conmebol, han hecho que esté nuevamente el tema encima de la mesa y hablándose fuertemente por estos días, planteándose -ora vez- la efectividad del Plan Estadio Seguro y de las políticas que se han tomado sobre este tema.

    Las barras bravas son un fenómeno que abarca a todo el mundo, ya que en Europa, África y Asia existen. Con otro nombre pero el modelo es el mismo. El tema Barra Brava nace en Argentina y Uruguay, pero no son los propulsores ya que en Brasil paralelamente nacen las Torcidas. Y su término nace en el año 1958 cuando un periódico Argentino denominó “Barra Fuerte”, en el enfrentamiento de los seguidores de Velez con los de River, lo cual resultó con una persona muerta por la policía Trasandina. En nuestro país se registra la primera Barra Brava por el año 1986 en Santiago. Es decir, el tema empezó hace 28 años. Casi tres décadas y recién hace dos años se implementó el ridículo Plan Estadio Seguro, que no aporta en nada a la erradicación de las Barras Bravas.

    Yo separaría las barras de los equipos grandes de las barras de los equipos de provincia, pues existe una diferencia muy grande entre ellos. Las Barras Bravas mueven mucha más masa de gente violenta que un club de provincia. La Garra Blanca, Los de Abajo o los Panzers fácilmente te pueden mover 5.000 personas o más, de los cuales pueden reaccionar en cadena ante una provocación y generar un disturbio de mayor intensidad; para que esto ocurra siempre tiene que haber dos factores, la provocación y la reacción. Esto no quiere decir que un club de provincia tiene mejor o peor comportamiento que las barras grandes; sin lugar a duda las malas organizaciones en los eventos deportivos, de los cuales los únicos responsables acá son las autoridades, quienes ineficientemente no logran organizar de buena manera un partido, sumado a el exceso de poder que pueden ejercer la policía, quienes no tienen la preparación adecuada para lidiar con tanta gente y también no poseen la educación suficiente para saber tratar a la gente. De hecho el “Te paseo” del Policía en la Comuna de la Ligua, deja en evidencia el poco autocontrol que poseen también esta gente, poco preparada y como esta historia he visto muchas dentro de un recinto deportivo, como la vez que una policía nos sacó la madre y nos levantó su dedo del medio, o como en otra ocasión, en que un policía repartió lumazos por montón no respetando a mujeres o menores de edad y sin provocación alguna.

    Pero la culpa es y será de los políticos que tenemos, pues a estos tipos de cuello y corbata no les conviene que se erradiquen estas organizaciones, sobre todo las de los equipos de Santiago y quienes no poseen códigos ni filtros, volviéndose mercenarios del tablón, porque más que demostrar el amor a su equipo ven en el fútbol un lucrativo negocio del cual pueden sacar mucho provecho personal; no teniendo pudor para matar a sangre fría a otra persona o seudo rival, siendo esto la peor cara que muestran. Bueno, los políticos utilizan a las organizaciones para hacer sus campañas políticas, para sacar a algún DT o amenazar a un jugador, corrompiendo los códigos, como lo dije anteriormente. Recordemos que el señor Orozco y el señor Ruiz-Tagle se vincularon con estos tipos, dándose muy comúnmente en Santiago este tipo de acciones, quedando reflejado en el trato que les dan y los beneficios que poseen los barras de santiago, pudiendo ingresar lienzos o pirotecnia a destajo.

    Ahora, las políticas del estadio seguro sin duda son una burla al folkclore que se da en un partido de fútbol. ¿Cómo un bombo, una bandera o el papel picado va a generar violencia? A mi parecer, es ridículo ese planteamiento, porque si quisieran erradicar la organización criminal que se forma, teniendo como pantalla solamente la barra, lo harían fácilmente con una investigación, una intervención a algún teléfono o un derecho de admisión de por vida a un recinto deportivo. Incluso se debería ya tener gente especializada en la policía para poder contener de buena forma una situación de violencia que se da comúnmente en el estadio.

    Las políticas que se emplearon en Europa surgieron efecto, pero no erradicaron a los Holigans o Ultras, pues ellos solamente aprendieron a tener códigos y filtros, la violencia o los enfrentamientos siguen, es cosa de meterse a algún portal de videos y buscar. También puedo citar el “Encendedor” que le arrojaron a Cristiano Ronaldo la semana pasada, dejando en evidencia que este tipo de cosas no pasan solamente acá y es netamente un tema de educación no de cultura, porque la violencia está en el ADN de los humanos. Ante, en la época romana, los que se mataban eran los que estaban dentro del campo de juego: los gladiadores. Ahora los que se matan o golpean son los que están en las galerías, desde que prohibieron las muertes dentro de la cancha. Una muy buena analogía que me hizo una vez un profesor.

    Las barras están y seguirán en el tiempo, pudiendo evolucionar positiva o negativamente, teniendo extremos como en Argentina o teniendo un mejor comportamiento como en Europa. Yo no niego que en Quillota poseemos una barra, la cual ha tenido episodios positivos y negativos, pero sin lugar a duda puedo decir que de organización criminal no tiene nada. El querer acercar a la familia al estadio no pasa por prohibir los bombos y las banderas, es cosa de querer tener contención, junto con poseer políticas duras a quienes generen hechos de violencia en los estadios, sea quien sea.