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    15.05.2014

    Vergüenza deportiva

    san luis
    (Por Luis Alberto Montenegro)

    Debo reconocer que como hincha, cuando más joven perdía los estribos con facilidad. Leonardo Vinés y otros tantos jugadores patadura sufrieron de mi ira. Sin embargo, con el pasar del tiempo decidí que los jugadores deben ser apoyados por su hinchada y que los análisis y la molestia queda para el post-partido.

    Sin embargo ayer no aguanté más. “¡Pónganle un poco de corazón, por la chucha. Tengan vergüenza deportiva!” grité con rabia luego de ver el triste espectáculo que mostraron nuestros jugadores. Y es que la paciencia a veces se acaba.

    Dicen por ahí que el buen hincha está en las buenas y en las malas, y lo estoy, pero créanme que no es fácil. Sobre todo en mi caso que me toca semana a semana dar la cara ante miles de televidentes amantes del fútbol del ascenso. Créanme que más allá de lo divertido que puede sonar, a ratos agota tener que ir semana a semana a defender lo indefendible, a explicar lo inexplicable, y a soportar que otros hinchas de equipos con menos historia y pergaminos que nuestro San Luis trapeen el piso con nuestro honor.

    Y es por lo mismo que ayer la paciencia se me acabó. Si parecía un castigo para los jugadores el estar en la cancha en la fría noche de miércoles. Jugando con desdén, con desgano, sin ganas, sin honor, sin vergüenza deportiva, mirar el partido de ayer ya era una cosa apta “solo para valientes”. Hasta el más optimista de los hinchas, hasta el más incondicional a ratos siente la necesidad de mandar todo – y a todos – a la mierda por un rato.

    ¿Dónde quedó nuestra vergüenza deportiva? ¿Dónde quedó nuestro honor? ¿Dónde está ese fuego interno con el que quemaron a nuestros rivales? Se puede jugar mal o bien, pero no se puede jugar sin ganas, sin honor, sin coraje o sin valor. ¡Muchachos! ¡Recuerden de una vez por todas que fuimos los campeones, y nadie nos regaló el título! ¡Por favor, por el amor propio, por la vergüenza deportiva, despertemos y demostremos a todos aquellos que hoy se burlan de nuestros colores que significa San Luis de Quillota! ¡Es ahora o nunca!