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    23.05.2014

    Vamos por esos tres minutos

    san luis

    Justo antes de comenzar la liguilla, mucha gente me paraba en la calle y me preguntaba respecto a como visualizaba el escenario y las posibilidades de ascenso de San Luis.

    Pregunta difícil para mi, debido a que siento tácitamente la responsabilidad de mantener vivas las esperanzas de nuestra hinchada. Y a decir verdad, con el nivel de juego que venía mostrando el cuadro canario en el torneo de clausura, las posibilidades eran bastante escasas. Como lo dije en una columna anterior, éramos el rival más débil.

    Y buscando la mejor forma de responder a esta pregunta, se me vino a la cabeza un momento particular del año pasado, quizá el momento más emocionante de toda la brillante campaña del segundo semestre de 2014. Emiliano Vecchio toma carrera y con un ajustado remate coloca el 2-3 para Colo Colo en Quillota. El multicampeón del fútbol chileno volvía a hacer valer su peso y su categoría, rompiendo de paso nuestras ilusiones. Recordé entonces lo que sentí en ese momento, cuando quedaban 3 minutos por jugarse, y resultó ser muy similar a lo que sentía de cara a esta ligulla; resignación e impotencia. Impotencia de ver que pese a jugar un tremendo partido nos iríamos con las manos vacías y resignación ante el peso de la historia que decía con letras mayúsculas que eran más de 50 años sin derrotar a los albos en casa.

    Sin embargo, una pequeña parte de mi corazón me decía que algo iba a pasar. Y así vino el minuto 87 con ese cabezazo inolvidable de Aravena y el 91 con el latigazo furibundo de Fiorina para pegarle una bofetada al destino y a la historia. Y de ahí nació el #vamosporesostresminutos.

    Ayer, en la fría tarde de Coquimbo, vivimos el primero de esos tres minutos. Y fue el minuto más emocionante que hemos vivido en todo este 2014. Coquimbo marca el 2-0 a falta de 3 minutos para el final y se desata el carnaval en el Sánchez Rumoroso. Todo era una fiesta y las miradas al suelo de frustración de nuestra gente lo decía todo. Sentí la misma impotencia y resignación que en aquél partido con Colo-Colo. Y de la misma forma, el zapatazo furioso, impulsado de seguro desde el cielo por el padre mismo de Daniel Vicencio fue como un golpe de un desfibrilador que nos trajo de vuelta a la vida. Un gol en el último suspiro del partido que de seguro debe haber sido el balde de agua más fría que cayó sobre las cabezas de nuestros rivales.

    Y la definición a penales ya estaba escrita en un libro. Porque este San Luis está dispuesto a pegarle esa bofetada al destino y a todos los que se burlaron de nuestra suerte durante lo que va corrido de este semestre. Como una de esas coincidencias caprichosas del destino, el mismo Vicencio lanzó el último penal con maestría y De Paul – en quizá uno de los mejores partidos desde que ataja en San Luis – atajó el penal con el que se cerró la serie.

    De la manera más impensada y emocionante, este grupo de muchachos renació cual ave Fenix de sus cenizas para jugar esos tres minutos con el alma. Ahora solo falta el pase profundo de Meneses y el zapatazo furioso de Fiorina para transformar este sueño en una realidad.

    #vamosporesostresminutos.